Provincia de Girona


Sant Pere de Galligants
(Girona, Gironès)

41º 59,399'N ; 2º 49,774'E    




Se encuentra situado en las afueras del recinto de la Fuerza Vieja de la antigua Girona, al otro lado del río Galligants, a la entrada del valle Umbrío. Delante está la pequeña iglesia de Sant Nicolau .


Esta abadía benedictina aparece documentada por primera vez en el año 988, en el testamento de Ermengarda. El año 992, el conde Ramón Borrell vendió sus posesiones en el Raval de Sant Pere al abad.


Más tarde, el 20 de enero de 1117 y por orden del conde Ramón Berenguer III, fue anexionada al monasterio de la Grasa (el Languedoc), a pesar de nunca dejó de tener abad.


Unos años más tarde, hacia el año 1131, se inició la construcción de la iglesia actual bajo el patrocinio de Ramon Berenguer III. Tiene planta basilical con 3 naves y crucero con cuatro ábsides orientados hacia el este y uno en el norte.


Es un hecho curioso, ya que en el lado del campanario sólo encontramos un ábside orientado al este y en cambio en el otro lado del crucero se pueden encontrar dos de dimensiones inferiores.


Estos dos ábsides están separados interiormente por una columna con el capitel esculpido, atribuido al taller del Maestro de Cabestany. Representa el martirio de un santo, el cual muere decapitado por un verdugo que blande una espada, que se representa en la parte frontal. En el lado derecho vemos a un personaje sentado, que ordena la ejecución. En el izquierdo, aunque está bastante deteriorado, se vislumbra un ángel con las alas desplegadas que acoge al alma del santo. En los ángulos del cimacio se esculpieron unas cabezas de bestias. Debido a su ubicación en el templo, se cree que podría tratarse del martirio de San Juan.



El crucero está terminado al norte con otro ábside, un hecho poco habitual. Algunos estudiosos creen que este ábside y el del lado este formaban parte de un antiguo templo de una sola nave con tres ábsides en forma de trébol y cimborio, como es actualmente la planta de la vecina iglesia de Sant Nicolau. El paramento con que está hecho todo el templo, muy uniforme, y la falta de estudios hace que no parezca viable esta teoría. Probablemente si que era el proyecto inicial, pero se modificó esta idea pronto.



Esta teoría se ve reforzada por la existencia de una cúpula en lo que hoy es el brazo norte del transepto. Sobre esta cúpula hay una cámara de planta cuadrada, conocida como la capilla del Salvador.


Está rematada al este por dos ábsides abiertos directamente en el muro.


En el pilar que hay entre los dos ábsides, encontramos unos sillares esculpidos. En el lado izquierdo hay un personaje barbado agachado. La cara central está decorada con unos motivos geométricos entrelazados que terminan en hojas vegetales, bajo las cuales hay dos peces. En la cara derecha hay una gran flor. Por encima de estos sillares podemos ver una moldura decorada con cuadrúpedos.


En el lado derecho de la sala vemos un paso estrecho, cubierto con bóveda de cañón, que se comunica con el templo gracias a una ventana.


Se accede a la capilla por una escalera de caracol que hay dentro el muro oeste del brazo norte del transepto y a la que se accede por una pequeña puerta de medio punto que está en un punto más elevado que el suelo del templo.


Sobre esta cámara se levanta el campanario octogonal, que es el único elemento de la cabecera que mantiene decoración lombarda, aunque muy reconstruida.


Su campanario es de planta octogonal con medias torres en la base, dos pisos de ventanas geminadas y frisos de arcos ciegos y de dientes de sierra.


Como ya hemos comentado, en el piso inferior de la torre, correspondiente al brazo norte del transepto, se abren dos ábsides semicirculares. En ambos se abre una ventana de medio punto y de doble derrame. La ventana del ábside orientado hacia el este está decorada externamente con un arco de medio punto hecho con piedra de color negro, un motivo escultórico en forma de cuerda y una flor circunscrita de ocho pétalos.


En el ábside principal se abren tres ventanas. La central aún conserva parte de su decoración original, con dos pequeños capiteles vegetales en el arco interior, que han perdido el fuste.

 

También se conservan los capiteles de la parte interior de la ventana.

 

Esta misma decoración se repite en las ventanas que hay en los muros laterales del templo.

 

La cabecera formó parte de la muralla de la ciudad desde el siglo XIV y por lo tanto a lo largo de los años fue muy modificada y dañada. Fueron especialmente importantes los daños durante la Guerra del Francés, momento en que la artillería francesa bombardeó el monasterio desde el Castillo de Montjuïc. El estado de ruina del monasterio propició la desaparición de diferentes elementos litúrgicos y del coro. Previamente también había sufrido destrucciones debido al asedio de las tropas de Felipe el Atrevido a finales del siglo XIII y varias avenidas del rio Galligants durante los siglos XVI y XVIII.


En el año 1835, después de la desamortización se convirtió en cuartel de la Guardia Civil hasta 1870 en que se recuperó como museo, momento en que se añadieron dos plantas en el lado este del claustro. En la década de los sesenta se iniciaron las obras de restauración que le devolvieron el aspecto original.


La nave principal está cubierta con bóveda de cañón reforzada por arcos fajones que se apoyan en robustas columnas adosadas. Una moldura decorada recorre la nave por el punto donde arranca la bóveda. Las naves laterales están cubiertas con bóveda de cuarto de círculo sin arcos torales.


La separación entre naves se hace a través de arcos formeros de medio punto, que se sustentan en pilares de planta cuadrada, donde están adosadas las columnas de la nave principal. La nave central es más alta que las laterales, lo que permite la apertura de ventanas que iluminan el templo.


Los capiteles de los arcos fajones están esculpidos. Son los de mayores dimensiones, pero también los de peor calidad artística. De todos modos vale la pena levantar la cabeza y contemplarlos. Predominan los motivos vegetales y los monstruos. Los capiteles más cercanos al presbiterio están decorados con grandes hojas simples. En el capitel del lado norte vemos una cara grotesca y las de dos bestias. En los ángulos del cimacio hay dos flores esculpidas. En este mismo lugar, pero en el capitel del lado sur, están representadas dos caras.


En el segundo arco fajón vemos dos capiteles donde hay una figura humana en la parte central y que tiene los brazos extendidos. En el capitel de tramontana el personaje coge con sus manos el tronco de una planta, mientras que en el otro vemos a dos parejas de leones enfrentados. En ambos casos, en los ángulos del cimacio hay cabezas de felinos.


Si hasta ahora había una cierta simetría entre los dos capiteles de cada arco fajón, en el tercero encontramos dos capiteles diferentes entre sí. El único elemento común es un fin felino en la parte central y en los ángulos del cimacio, aunque uno de estos se ha sustituido por una flor. En capitel del lado norte junto a la cabeza de león se esculpieron una multitud de bestias felinas y dos aves en los extremos. En el capitel sur, en cambio, hay motivos vegetales muy simples.


Los últimos capiteles de la nave están decorados con grandes hojas de acanto y una cabeza de león en la parte central. El del lado norte mantiene las cabezas esculpidas en los ángulos del cimacio, mientras que en el de mediodía se ha perdido la más occidental.


Tienen un tamaño mucho más cuidado los capiteles de los arcos torales del transepto. Todavía se pueden ver restos de la policromía que los decoraba. Es especialmente conocido el capitel donde hay una sirena con los brazos abiertos, con un pez en cada mano. En los extremos hay dos dos centauros que le apuntan con sus arcos. En el cimacio vemos tres caras de bestias, con un posado grotesco.


Dos capiteles están esculpidos con leones. En el primero vemos a dos leones, que se dan la espalda y que se encuentran sobre un fondo de tallos rojizos y otros motivos vegetales.


En este caso el cimacio también presenta un trabajo digno de mención. En la parte central vemos a Cristo con nimbo y bendiciendo con la mano derecha. A ambos lados tiene tres cabezas con nimbo y sin barba, que han sido identificados como apóstoles. En la esquina derecha hay un león, junto al que hay un ángel. En la esquina izquierda hay un pájaro, que acompaña a lo que podría ser un toro. Por este motivos Puig y Cadafalch los identificó como los símbolos del Tetramorfos.


En el otro capitel de leones los vemos amontonados en los extremos, mientras que en la parte central hay un jefe felino, de cuya boca salen unos tallos.


En el último capitel vemos a unos personajes que cogen a unos leones por las patas delanteras. En la parte central vemos un personaje barbado y sentado en una silla, que tiene los brazos estirados en cruz para coger también las patas de los animales. Se desconoce quién puede ser este personaje y cuál es el significado del capitel.


El ábside principal está precedido de un amplio presbiterio, en el que encontramos columnas con los capiteles esculpidos seguido los mismos criterios que en la nave. Algunos de ellos también conservan restos de policromía. Uno de ellos también es obra del Maestro de Cabestany y representa la vocación de los apóstoles. Lo encontramos en el muro sur. Vemos a Cristo en la parte central del capitel, flanqueado por cuatro apóstoles. En el lado corto visible desde el crucero vemos una barca en la que hay tres apóstoles más, mientras que el otro lado está tan erosionado que no se puede reconocer su significado.


A su lado encontramos un capitel más simple, decorado con motivos vegetales y con una cabeza de gato. En el cimacio se representaron dos felinos tumbados y otros motivos geométricos.


En el muro opuesto del presbiterio vemos un capitel decorado con parejas de aves, con las cabezas encaradas a los ángulos.


El cuarto capitel está decorado con tres hombres cogidos por los brazos entre motivos vegetales. Dos de ellos están de pie, mientras que el que se encuentra más a la derecha está agachado. Hasta el momento no se ha podido encontrar una interpretación coherente en su significado.


El interior del ábside está decorado con una serie de arcos ciegos que se apoyan en columnas cilíndricas con capiteles esculpidos, de una manera más simple que el resto de capiteles del interior del templo.


Los dos más exteriores se han perdido debido a la instalación de un retablo en época barroca. En cuanto a los otros capiteles están decorados con motivos vegetales los dos más exteriores, mientras que los que rodean la ventana central son historiados, aunque no se ha conseguido descifrar lo que se quiso representar.


También podemos observar la decoración de la moldura, que recorre el ábside por sobre los arcos. En la parte correspondiente al ábside está decorada con unos cuadrados que dentro tienen esculpidos motivos vegetales y geométricos. En cambio, en el presbiterio nos encontramos con una moldura decorada con motivos vegetales.


En la fachada principal del templo destacan el gran rosetón y la portada.


La puerta está formada por cinco arquivoltas de medio punto en gradación apoyadas en dos pares de columnas.


Las dos arquivoltas parejas están apoyadas en columnas. Dos son helicoidales y dos estriadas.


Estas columnas tienen los capiteles decorados. El más exterior del lado derecho presenta en dos cuadrúpedos enfrentados, que tienen la boca abierta. Ambos tienen una pata levantada y que apoyan encima de una cabeza humana. El capitel interior de este lado está decorado con dos águilas con las alas abiertas, entre las que hay una cabeza de una cabra o de un toro. Entre ambos capiteles, encontramos un personaje barbado, que se coge la barba con las manos.


En el lado derecho de la portada, encontramos un capitel de tipo vegetal, hecho a base de tallos verticales, de los que salen pequeñas hojas. El último capitel está decorado con dos grifos de aspecto equino. Como en el lado izquierdo, entre los capiteles hay una cabeza, en este caso animal y que tiene la boca abierta.


En los extremos de la portada se esculpieron unas cabezas nimbadas, muchas de las cuales se han perdido por la erosión e impactos de artillería.


Las arquivoltas están decoradas con relieves poco profundos de tipo vegetal y geométrico, aunque también hay algún animal. Algunos de ellos están circunscritos. Desgraciadamente algunas dovelas han sufrido los efectos de los conflictos bélicos que se han producido a lo largo de los siglos en las inmediaciones del cenobio.


El guardapolvo está decorado con bolas rodeadas por unos tallos y motivos vegetales.


En los montantes encontramos unos interesantes y enigmáticos relieves de motivos vegetales o geométricos.


A continuación os mostramos la portada. Si haces clic sobre los medallones o los capiteles se abrirá una nueva ventana con su imagen ampliada.


A la izquierda de la puerta vemos un sarcófago gótico.


El rosetón es el otro elemento escultórico de la fachada. Está formado por dos círculos concéntricos unidos por ocho columnas radiales con capiteles en ambos extremos.


Una de las columnas se sustituyó entre los siglos XIV y XV, sin que se conozca el motivo. Al colocar una nueva columna, sólo se la dotó de un capitel, que está en contacto con el círculo interior.


Los capiteles están decorados básicamente con motivos vegetales derivados del modelo corintio. En algunos de ellos también se representaron cabezas humanas.


Hay dos capiteles que tienen esculpidas fieras y grifos.


El más original lo encontramos en la parte superior del rosetón, donde encontramos representado a un abad que sostiene el báculo, rodeado de monjes.


Precisamente en las enjutas de los arcos se descubrió una inscripción donde podemos leer "Sepa todo el mundo que Pedro hizo la ventana". Esta inscripción y la figura del abad en el capitel, nos hace pensar en que el tal Pedro fue el religioso que ordenó su construcción.

El arco exterior está decorado con dos círculos a modo de arquivoltas, decorados con motivos entrelazados de motivos vegetales. Entre los dos círculos hay esculpidos botones florales, que también encuentran en los extremos de las enjutas. El conjunto está protegido por un guardapolvo decorado con palmetas.


El arco interior también presenta decoración de tipo vegetal.


En la absidiola del lado norte del transepto se ha instalado una reproducción del rosetón para permitir una mejor contemplación.


El claustro se encuentra situado en la parte sur del templo y se construyó entre 1154 y 1190. Se trata de un claustro con unas dimensiones inferiores al de la Catedral, pero mantienen muchas similitudes. El claustro de Sant Cugat del Vallès, de construcción posterior, también mantiene algunos rasgos constructivos y escultóricos similares. Numerosas lápidas funerarias hebreas procedentes del cercano cementerio de Montjuïc fueron aprovechadas en las construcciones de este claustro.



En el año 1592 el monasterio recuperó la independencia y se le anexionaron los cenobios de Sant Miquel de Cruïlles y de Sant Miquel de Fluvià. En 1835 la comunidad monástica abandonarlo. En la actualidad es la sede del Museo Arqueológico de Girona.