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Provincia de Girona
Sant Pere de Galligants
(Girona, Gironès)
41º 59,399'N ; 2º 49,774'E
Se encuentra situado a las afueras del recinto de la Força Vella de la
antigua Girona, al otro lado del río Galligants. Justo enfrente está la pequeña
iglesia de Sant Nicolau.
Esta abadía benedictina tiene sus orígenes hacia el año 992, cuando el
conde Ramon Borrell vendió sus posesiones en el Arrabal de Sant Pere al
abad. En el año 1117 fue anexionada al monasterio de la Grasa (en el Llenguadoc),
pese a que no dejó nunca de tener abad.
Unos años más tarde, hacia el año 1131, se inició la construcción de la
iglesia actual bajo el patrocinio de Ramon Berenguer III. Tiene planta
basilical con tres naves y crucero con cuatro ábsides orientados hacia el este.
Es un hecho curioso, ya que en el lado del campanario sólo encontramos un
ábside y en cambio en el otro lado del crucero se pueden encontrar dos de
dimensiones inferiores. El crucero está acabado al norte con otro ábside, lo
que hace pensar que originariamente existía otro templo con tres ábsides en
forma de cruz y cimborio, como la iglesia vecina de Sant
Nicolau. Sobre este cimborio se levantaría el campanario octogonal, que es el único elemento de
cabecera que mantiene decoración lombarda.
Su campanario es de planta octogonal con medias torres en la base y dos pisos
de ventanas geminadas. La cabecera, tal y como se puede ver en las imágenes
antiguas, formó parte de la muralla de la ciudad desde el siglo XIV y por lo
tanto a lo largo de los años fue muy modificada y sufrió importantes daños.
Fueron
especialmente importantes los provocados durante la Guerra del Francés, momento
en que la artillería francesa bombardeó el monasterio desde el Castillo de
Montjuïc. El estado de ruina del monasterio propició la desaparición de
diferentes elementos litúrgicos y del coro.
En el año 1835, después de la desamortitzación se convirtió en cuartel de
la Guardia Civil hasta el año 1870 en que se recuperó como museo,
momento en que se añadieron dos plantas al claustro. En la década de los
sesenta se iniciaron las obras de restauración que le devolvieron el aspecto
original.
La nave principal está cubierta con bóveda de cañón reforzada por arcos
fajones que se apoyan en robustas columnas adosadas. Los capiteles están
decorados, si bien su talla es algo tosca. Una moldura decorada recorre la
nave por el punto dónde arranca la bóveda. Las naves laterales están
cubiertas con bóveda de cuarto de círculo sin arcos fajones. La separación
entre naves se hace a través de arcos formeros de medio punto, que se
sustentan en pilares de planta cuadrada, dónde están adosadas las columnas
de la nave principal.
El ábside principal está precedido de un amplio presbiterio. Este ábside está
decorado con una serie de arcuaciones ciegas que se apoyan en columnas cilíndricas
con capiteles ricamente esculpidos. Los dos más exteriores se han perdido.
También podemos observar la decoración de la moldura, que recorre el ábside
por sobre los arcos. La iluminación de este espacio se consigue a través de
tres ventanas de medio punto. La central estaba decorada externamente. Quedan
restos de dos capiteles y del guardapolvo.
En la fachada principal del templo destacan el gran rosetón y la portalada. La
puerta está formada por cinco arquivoltas de medio punto en gradación
apoyadas en dos pares de columnas. En los capiteles podemos ver esculpidos pájaros
y otros animales. Las arquivoltas están decoradas con motivos geométricos.
El rosetón está formado por dos círculos concéntricos unidos por ocho
columnas radiales con capiteles en los dos extremos. El rosetón que
encontramos en la fachada es una reproducción del original, que se encuentra
en el interior del templo, en la absidiola del lado norte del transepto.
El claustro se encuentra situado a la parte sur del templo y se construyó
entre 1154 y 1190. Se trata de un claustro con unas dimensiones inferiores al
de la Catedral ,
pero mantienen muchas similitudes. El claustro de Sant
Cugat
del Vallès, de construcción posterior, también mantiene algunas
características constructivas y escultóricas similares. Numerosas lápidas
funerarias hebreas procedentes del cercano cementerio de Montjuïc (siglos
XII-XV) fueron aprovechadas en la construcción de las paredes del claustro.
En el año 1592 el monasterio recuperó la independencia y se le anexionaron los
monasterios de Sant
Miquel
de Cruïlles y de Sant
Miquel de Fluvià . En el año 1835 la comunidad monástica lo abandonó. En
la actualidad es la sede del Museo Arqueológico de Girona.
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