Provincia de Girona


Sant Pere de Camprodon
(Camprodon, Ripollès)

42º 18,908'N ; 2º 22,219'E     




Las primeras noticias alrededor de una edificación religiosa en este lugar se remontan al año 904, cuando se consagró una iglesia dedicada a San Pedro. Posteriormente el conde Guifré II de Besalú ordena construir un monasterio. La vida monacal duró hasta el año 1665, momento en que, debido al mal estado de las dependencias, los monjes fueron a vivir a casas particulares. Otro momento clave en la historia del monasterio fue el año 1759. Después de una época de tensiones entre el obispado y el monasterio, este perdió la condición de parroquia a favor de la iglesia de Santa María, que está justo delante. Con la exclaustración de 1835 se puso fin a la vida monacal. A finales del siglo XIX comenzaron las obras de restauración que se prolongaron durante el siglo XX.


Del monasterio hoy en día sólo se puede observar la iglesia, del siglo XII. El resto de edificaciones se eliminaron durante la restauración que se hizo a partir de 1930.


La iglesia tiene planta de cruz latina, con una sola nave y transepto.


Su cabecera está formada por cinco ábsides, todos ellos planos.


El ábside central tiene la misma anchura que la nave y está cubierto con una bóveda apuntada, que arranca de una sencilla moldura.

Los ábsides laterales son de menores dimensiones y están cubiertos con una bóveda da cañón. Se abren al crucero, dos en cada brazo, mediante un sencillo arco de medio punto.

La nave se cubre con una bóveda apuntada, que se refuerza con tres arcos fajones.


En el crucero se levanta una cúpula, que se apoya en trompas y conchas. Una moldura apoyada en ménsulas lisas recorre interiormente su perímetro.


Esta cúpula se transforma en el exterior en un cimborrio octogonal. Bajo el tejado encontramos una cornisa apoyada en ménsulas lisas, como las que podemos encontrar decorando la parte interior. Este cimborrio esta coronado con una pequeña torreta. El campanario es la parte más esbelta, que rompe con la sensación de robustez de los muros del templo. Está formado por dos pisos. El primero tiene una única ventana por cada lado. En cambio, en la segunda planta encontramos dos ventanas geminadas. Los muros están hechos con bloques de piedra bien tallados y sin decoración.


En los muros laterales del templo, cerca del crucero, nos sorprenden dos pequeños pasillos, excavados en el propio muro, que nos llevan hasta los brazos del crucero. Estos se construyeron para que los posibles movimientos de los fieles no interfirieran en las celebraciones litúrgicas.


La puerta de acceso se encuentra en el muro oeste y sigue la línea de austeridad de todo el edificio. Está formada por tres arcos de medio punto en gradación.


Las columnas y capiteles de la arquivolta exterior se han perdido y sólo podemos observar los interiores, que están decorados con motivos vegetales y animales.


Sobre la puerta se pueden ver las cartelas que servían de soporte para un porche de madera, del que no se ha conservado nada.

En el brazo sur del transepto se abre otra puerta, mucho más pequeña y formada por un sencillo arco de medio punto. Esta permitía el acceso al claustro, hoy desaparecido.


En un documento de 1460 ya consta que el claustro se había derrumbado. Es probable que algunos de sus capiteles se aprovecharan en la vecina parroquia de Santa María. Estos se utilizaron como base del altar mayor.


En el presbiterio de San Pedro también se conservan dos capiteles, aunque muy erosionados. En uno de ellos todavía se pueden ver unos cuadrúpedos esculpidos.


A los pies del templo se conservan dos fragmentos esculpidos de algún retablo o sepulcro y una talla gótica de la Virgen.


Quisiera agradecer al rector de Santa María el trato recibido y las facilidades para poder visitar el interior del templo monacal de Sant Pere. Cuando vas recorriendo el territorio, es muy reconfortante encontrarse con gente, que consciente del tesoro que tiene en sus manos, no se lo guarda para él, si no que lo muestra orgulloso a todas las personas que se acercan a contemplarlo. Gracias por abrirnos las puertas de su casa.