Provincia de Girona


Sant Joan de Bedenga
(Bellcaire d'Empordà, Baix Empordà)

42º 00,046'N ; 3º 02,023'E




Las primeras noticias escritas que nos han llegado de este templo datan del año 1022. Se trata de una bula del Papa Silvestre II que confirma su dependencia de la sede de Girona. Hasta el siglo XVIII ejerció de parroquia, hasta que pasó a serlo el templo edificado dentro del castillo de Bellcaire. Entonces el templo pasó a ejercer funciones de capilla del cementerio, hasta que a mediados del siglo XX se trasladó el cementerio y la iglesia quedó en desuso. La Diputación de Girona restauró el templo en 1960 y actualmente comparte la parroquialidad con la iglesia del castillo.


Está edificada sobre una construcción romana de los siglos V o VI. Durante la última campaña de excavaciones arqueológicas se encontraron los muros perimetrales de esta edificación rectangular.


En el muro norte podemos encontrar numerosos fragmentos de cerámica roja, probablemente procedentes de este antiguo edificio.


También podemos encontrar un elemento de origen romano en los arcos ciegos que hay en el lado sur del presbiterio. Se trata de una antigua columna de mármol.


Entre los siglos IX y X se edificó un templo prerrománico encima de esta construcción romana. El proyecto inicial era un templo de tres naves, que terminaban en un crucero, donde se abría la cabecera. Este está cubierto con una bóveda de cañón paralela a la nave en el tramo central y perpendiculares en las naves laterales.


Las naves laterales se comunican mediante un pequeño arco de medio punto con las naves laterales.


Las excavaciones llevadas a cabo durante las tareas de restauración del templo, permitieron ver los cimientos del ábside central de esta primitiva iglesia. Tenía planta cuadrada y formaba parte de una cabecera triabsidial.


Se cree que los absidiolos laterales no se terminaron de construir. De hecho la del lado sur no se empezó. En cambio, si que se construyó la del lado norte, si bien probablemente se modificó el proyecto inicial y no se terminó de realizar y se cegó antes de que se acabara. Aunque podemos ver parte de sus muros perimetrales en forma de herradura y parte del arco que la comunicaba con en transepto.


En el siglo XI se sustituye la cabecera prerrománica por una nueva, formada por un solo ábside precedido de un amplio espacio presbiterial. Ambos espacios están decorados externamente con lesenas y grandes arcos de medio punto cegados y agrupados de cuatro en cuatro.




Interiormente el ábside fue decorado en el siglo XII con pinturas murales por el Maestro de Osomort. Representaban la escena de Pentecostés.


Desgraciadamente no se conserva ningún fragmento in situ, pues fueron arrancadas y trasladadas al Museo de Arte de Girona, a la colección Batlló y a la de Antonio Gallardo. Esta última ha sido recientemente donada al Museo Nacional de Arte de Cataluña.


Dos ventanas de medio punto y doble derrame iluminan el ábside. Una está abierta en la parte central y la otra está orientada ligeramente hacia mediodía.


Así pues, el templo actual presenta planta basilical con tres naves, transepto y un ábside semicircular.


La nave central, de época prerrománica, destaca por su altura y estrechez.


Está cubierta con bóveda de cañón ligeramente sobrepasada. Las naves laterales están cubiertas con bóvedas de cuarto de círculo.


La comunicación entre naves se realiza a través de unos arcos formeros de herradura, que se apoyan en gruesos pilares donde podemos volver a ver numerosos fragmentos de cerámica aprovechados de la construcción romana.


El templo tiene tres puertas de acceso, si bien la del lado oeste actualmente no es practicable. Era la puerta principal y se abrió en el siglo XIII.


Está formada por un arco de medio punto adovelado con dintel y tímpano. Actualmente está protegida por un cristal blindado que nos permite ver el interior del templo. Sorprende ver que está situada a media altura de la nave central y no hay escaleras que nos permitan bajar hasta el nivel del suelo.


Por encima de esta puerta encontramos un rosetón del siglo XIV, que mutiló parcialmente una de las ventanas que se abrían en este muro.


Las otras dos aún se conservan, aunque la del lado izquierdo ha sido modificada y tiene forma abocinada. A su lado hay un sepulcro gótico.


La del lado derecho aún mantiene sus formas prerrománicas.


En los muros laterales, justo antes de llegar al crucero, se abren las puertas laterales, que también son de la época prerrománica. La del lado norte es más pequeña y estrecha, como suele ser habitual. Probablemente permitía el acceso al cementerio. Está formada por un arco adovelado de medio punto con los montantes muy avanzados. La del lado sur, sigue la misma tipología pero es más ancha, que hace que no destaquen tanto los montantes.


Durante las obras de restauración realizadas en los años sesenta del pasado siglo se localizó el ara de altar, tallada en piedra arenisca. En la cara superior vemos una fina línea incisa que marca el perímetro y cinco pequeñas cruces.


También se localizaron dos fragmentos de moldura decorados con ajedrezados. Se desconoce de dónde eran, pues no casan con ninguna parte del templo ni con su cronología. Algunas fuentes creen que podrían haberse traído de otro lugar y que quedaron abandonadas. De momento no hay respuesta.


Uno de los otros elementos que se conserva en el templo es una sencilla pila bautismal.