Provincia de Girona


Monasterio de Sant Feliu
(Sant Feliu de Guíxols, Baix Empordà)

41º 46,841'N ; 3º 1,593'E      




Antiguo monasterio benedictino, situado en el condado de Peratallada, documentando desde el año 968, cuando el rey Lotario concedió al abad Sunyer permiso para gestionar simultáneamente los monasterios de Sant Feliu de Guíxols y el de Sant Pol de Mar. Ramon Berenguer III lo cedió en 1117 al monasterio de la Grassa, en Narbona. Esto conllevó una época de fuertes convulsiones, hasta que se recuperó la independencia. Entre 1181 y 1203 los abades concedieron beneficios a las personas que se establecieron alrededor del monasterio y recibieron la autorización de Pere I para construir una fortificación. 


A partir de 1515 el monasterio estuvo unido al monasterio benedictino de Valladolid. Esto provocó que los abades pasaran a ser fuera de la comunidad. En 1835 se produce la exclaustración de la comunidad benedictina que vivía en el cenobio. A principios del siglo XX se inician unas tareas de restauración que pusieron al descubierto la Porta Ferrada, que había quedado oculta por otras edificaciones posteriores.


Lo más importante que nos ha llegado es la iglesia abacial. Se construyó en el siglo XI, pero fue reformada prácticamente en su totalidad en época gótica. Tiene una sola nave con un crucero donde se abren tres ábsides, el central mayor que los laterales.


De estilo románico se ha conservado el primer tramo de la nave, cubierto con bóveda de cañón y el muro oeste.


El resto del templo está cubierto con bóvedas de crucería góticas.


En el interior del templo y presidiendo el altar mayor encontramos una talla de Cristo Crucificado datada en el siglo XIII, de origen castellano, si bien se desconoce su origen concreto. Se trata de una imagen articulada, que permitía descenderla de la Cruz en las celebraciones de Semana Santa.


La fachada oeste, oculta parcialmente por la Porta Ferrada, está decorada con lesenas lombardas. Los arcos ciegos, que seguro había entre ellas, no se han conservado. La ventana en forma de cruz es de factura moderna, mientras que son originales las tres ventanas de medio punto y doble derrame y los dos óculos.

Muro oeste   Muro oeste

A ambos lados de la fachada se alzan dos torres, que protegían el acceso al templo y servían de torres de vigía.


La del lado derecho es de planta rectangular. Se conoce con el nombre de Torre del Corn (Cuerno), pues desde ella se hacía sonar ese instrumento en caso de peligro.


Los cuatro primeros metros están construidos con grandes bloques de piedra granítica de época romana, probablemente se trate del aprovechamiento de un edificio anterior.


Encima encontramos una estancia, que tiene los muros reforzados con arcos apuntados y cubierta también apuntada.

Bóveda de la torre del Corn   Interior de la torre del Corno

En el segundo piso encontramos una curiosa abertura hecha con dos bloques de piedra formando un triángulo en la parte superior.


En el lado izquierdo encontramos la Torre del Fum (Humo). Tiene planta semicircular y en época gótica se aumentó su altura. Hoy en día todavía son visibles las almenas de época románica, ahora cegadas. 

Torre del Humo    Torre del Humo

Interior de la Torre del Humo


En la parte baja de la torre se localizaron los restos de un edificio de época romana. En ese caso parece que se trataría de un baptisterio o mausoleo romano, que tenía planta cuadrada por el exterior y octogonal por el interior.


Pero el elemento más característico del monasterio es sin duda la Porta Ferrada. Está separada del templo unos tres metros y se cree que formaba parte de una edificación anterior, aunque los expertos no se ponen de acuerdo a la hora de fecharla con exactitud, aunque parecería que fue construida en el siglo X. 


Está dividida en dos pisos. En el inferior encontramos tres grandes arcos de herradura que descansan en cuatro columnas cilíndricas mediante unos capiteles troncopiramidales de factura muy simple. En el lado derecho se ha conservado parte de un cuarto arco, mientras que el pequeño del lado izquierdo es de factura posterior. 


En el piso superior encontramos tres grupos formados por tres arcos de medio punto cada uno.

Piso superior de la Puerta Ferrada    Piso superior de la Puerta Ferrada

Los capiteles en los que se apoyan los arcos están decorados con motivos geométricos. 

Capiteles de la Porta Ferrada    Capiteles de la Porta Ferrada

Por encima de estas ventanas triforas encontramos una línea decorativa hecha con ladrillos rojos. Corona el conjunto un friso de arcos ciegos terminado en ménsulas esculpidas con motivos geométricos y vegetales.

 

Arcos ciegos

Ménsula de la Puerta Ferrada    Ménsula de la Puerta Ferrada


Adosado al muro oeste del templo encontramos un arcosóleo formado por un arco de medio punto dovelado, que se apoya en dos impostas esculpidas con círculos. 


Antiguamente, en el lado derecho de la puerta Ferrada había una puerta que comunicaba con el sector de la torre del fum. Con el paso de los años quedó inutilizada, hasta que en las obras de restauración volvió a abrirse parte del arco.


Sobre la parte norte del transepto se levanta una torre de defensa de estilo gótico. Es conocida como la Torre de Tramontana o Torre de los Reyes. 


Durante los siglos XVI y XVII se construyó una gran sacristía, que ocultó el ábside derecho y parte del principal. Ya en el siglo XVIII se inicia una ampliación del cenobio, que nunca se terminó. El elemento más destacado es la nueva puerta de acceso barroca. Hoy en día está exenta y se conoce como Arco de San Benito.