Provincia de Girona


Sant Esteve de Maranyà
(La Tallada d'Empordà, Baix Empordà)

42º 5,548'N ; 3º 2,884'E     




El lugar de Maranyà ya fue ocupado en época romana. Las primeras noticias escritas que nos han llegado de este lugar datan del año 985, cuando aparece citado en un documento de compra-venta. La iglesia parroquial no aparece en ningún escrito hasta 1279.


El templo que podemos ver fue construido en el siglo XI siguiendo el estilo lombardo. En la baja edad media fue fortificado duplicando su altura.


Para hacer este sobrealzamiento fue necesario reforzar los muros con contrafuertes.


El templo está formado por una única nave cubierta con bóveda de cañón ligeramente rebajada en uno de sus tramos. Está rematada  al este por un ábside semicircular.


La parte inferior del ábside está decorado externamente con parejas de arcos ciegos separadas por lesenas.


El segundo piso, correspondiente al sobrealzamiento posterior para fortificar el templo, es liso con ventanas en forma de aspillera.


Interiormente el ábside está decorado con pinturas murales de los siglos XII y XIII, que se han restaurado recientemente. A pesar de su erosión aún se conservan algunas figuras distribuidas en dos registros.


En el inferior se pueden ver escenas las escenas de la lapidación de San Esteban, a la izquierda de la ventana y la Crucifixión y la visita de las tres Marías en el Sepulcro a la derecha.


En el piso superior, peor conservado, se representan a los apóstoles agrupados por parejas.


En la parte central hay un personaje que desentona con el resto de los apóstoles. No se pudo identificar a quien corresponde o que representa.


Las pinturas de la bóveda han desaparecido casi por completo y sólo se conserva un fragmento de una de las figuras del Tetramorfos.


También se conservan algunos fragmentos de pintura mural decorativa en el arco triunfal de tipo geométrico y vegetal.


En el muro sur y bajo el coro hay pinturas que reproducen la forma de sillares.


En el muro sur vemos empotrada una lápida sepulcral.


En el interior del templo se conserva una pila de agua bendita, que tenía esculpida una cabeza humana en cada uno de sus ángulos, si bien algunos han desaparecido por la erosión.


La puerta de acceso la encontramos en el muro oeste. Está formada por dos arcos de medio punto adovelados y en gradación, dintel y tímpano liso. Protege el conjunto un guardapolvo.


La diversidad de los sillares utilizados en este muro y su disposición irregular nos hace pensar que ha sido rehecho en numerosas ocasiones. De hecho, su aparato nos dice que fue realizada ya en el siglo XII. En una de estas reformas se añadió un pequeño rosetón y dos grandes ventanas de medio punto, para alojar las campanas.


En el muro sur había otra puerta, hoy tapiada. Todavía se puede ver su arco de medio punto adovelado. En este muro también encontramos una ventana de medio punto abocinada.


A los pies del ábside se localizaron dos tumbas de losas. Muy probablemente había más, pero la apertura de la calle sin duda hizo desaparecer muchas.


A continuación os mostramos algunas fotografías previas a la restauración del templo donde se puede ver el estado de abandono en que se encontraba el templo y la presencia de una capilla adosada al muro norte, eliminada durante la restauración.