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Provincia de Girona
Basílica de Santa Maria de Castelló
(Castelló d'Empúries, Alt Empordà)
42º 15,638'N ; 3º 4,569'E
Encontramos la primera referencia de este templo en un documento de compra-venta de unos terrenos
situados junto a Santa Maria de Castelló, en el año 1007. Por lo tanto, debemos suponer que en este
lugar existía un templo desde mucho antes. En el año 1064 el templo fue reformado.
El edificio actual pertenece a una reforma posterior, realizada entre los
siglos XIII y XV. El esplendor de este nuevo templo sorprende en una población
tan pequeña como Castelló d'Empúries. En aquellos momentos, los condes de
Empúries, hacía dos siglos que habían abandonado la villa costera de Empúries,
debido a los numerosos ataques de los piratas y querían recuperar la sede
episcopal. Así pues, construyeron una catedral que fuera digna.
Recientemente ha recibido el reconocimiento de basílica. El templo actual se empezó a construir en el año 1261 pero
no se acabó hasta bien entrado el siglo XV. Por lo tanto podemos considerarlo
como un edificio gótico, aun cuando podemos ver algunos elementos románicos.
Tiene tres naves, de altura similar, separadas por unas grandes columnas y
capillas laterales. En el ábside central podemos encontrar capillas radiales. Las
naves están cubiertas por bóvedas de ojiva con nervios y claves decoradas.
Destaca la construcción de las naves laterales, que en los dos primeros tramos
más próximos a la cabecera, tienen la mitad de altura que en el resto del templo.
Este fue el tramo que se construyó primero. Los elementos románicos son más bien pocos. Podemos ver una
vuelta de cañón a la entrada de la antigua sacristía. Pero el elemento más
interesante es una doble pila bautismal, situada a la entrada del templo. Está
tallada en un único bloque de piedra y está decorada con unos arcos ciegos de
medio punto. Es del siglo XI y las tapas de madera fueron recubiertas de cuero en
el año 1573. También podemos considerar románico, pese a que seria más
correcto hablar de transición al gótico, el campanario. Tiene la estructura de un
campanario lombardo con ventanales con columnas lisas y capiteles, de pequeñas
dimensiones, decorados con motivos geométricos y vegetales. Los distintos pisos
están separados por un friso de dientes de sierra y una serie de arcos
apuntados y con decoración arabesca, claramente góticos. Pese a no ser elementos románicos, vale la pena hacer referencia al retablo de alabastro del altar mayor.
Es una de las joyas del
gótico catalán. Destaca la imagen de la Virgen de la Candelera, patrona de la
villa. Todavía se pueden encontrar restos de policromía en algunas imágenes.
Durante la ocupación francesa el retablo sufrió algunos desperfectos. También son interesantes las claves de la bóveda de todo el
templo dónde se ven representados escudos heráldicos, motivos florales o
historias bíblicas. Por último hablaremos de la fachada, que fue la última
parte que se construyó. Fue esculpida en el siglo XV. Está formada por seis
arquivoltas apuntadas y tímpano. En él está representada la adoración de los
reyes, mientras que en la continuación de las arquivoltas podemos encontrar a los
doce apóstoles. Algunas de estas esculturas son reproducciones de las
originales, ya que debido a su deterioro fueron sustituidas y actualmente están
expuestas en el interior del museo. Vale la pena dar una vuelta por el pueblo, dónde podemos
encontrar otras edificaciones medievales destacables como la Llotja o el
Consulado de Mar, el Palacio de los condes, la prisión, el Convento de Santa
Clara, el Convento de Santo Agustín o el Puente Viejo.
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