Provincia de Girona


Sant Valentí de Salarsa
(Camprodon, Ripollès)

42º 18,341'N ; 2º 27,082'E   




El valle y el lugar de Salarsa, aparecen citados por primera vez en un documento del año 937, en unas donaciones realizadas por el conde Sunyer de Barcelona al monasterio de Santa Maria de Ridaura.


Los monasterios de Sant Pere de Camprodon y de Sant Joan de les Abadesses, tenían alodios en el lugar de Salarsa. Este último tuvo mucha influencia en el valle. Es precisamente su abad, Ponç de Monells, quien consagró el templo el 17 de noviembre de 1168. A la ceremonia también asistió el abad de Sant Pere de Camprodon.


En 1858 fue examinado el contenido de dos cajas,  procedentes de esta iglesia y que según la tradición contenían las reliquias de San Valentín. En una de ellas a parte de los huesos, se encontró un pergamino que acreditaba la veracidad de las reliquias.

Está formada por una sola nave, bastante corta y con planta trapezoidal.


La cabecera la forma un ábside semicircular. En su parte central se abre una ventana de medio punto abocinada, que es la única iluminación que tenía el templo originariamente.


Entre los siglos XVI y XVII se modificó el templo, abriendo una nueva puerta en el muro oeste, protegida por un pórtico de doble vertiente. A ambos lados de la puerta se abrieron dos ventanas cuadradas.


También es de esta época el gran campanario de espadaña de dos ojos y la escalera, adosada al muro norte, que permite el acceso.


La puerta original se encontraba en el muro sur. Hasta hace unos años estaba cegada y en la actualidad hace las funciones de ventana. Está formada por un sencillo arco de medio punto dovelado.


En 1977 se realizaron obras de consolidación para evitar el hundimiento de la bóveda por culpa de las humedades.  Desgraciadamente, más de treinta años después, el templo amenaza ruina y su interior está totalmente apuntalado. El ábside presenta unas más que inquietantes grietas. Es necesario actuar urgentemente, antes no sea demasiadas tarde. Su estado de conservación es lamentable, como su vecina Santa Maria de Bolòs. Sorprende su estado de dejadez pese a encontrarse en el término municipal de Camprodon, una villa eminentemente turística, pero que mantiene olvidados estos dos monumentos.