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Provincia de Girona
Monasterio del Sant Sepulcre de Palera
(Beuda, Garrotxa)
42º 13,557'N ; 2º 41,951'E
Situado a medio camino entre
Besalú
y el núcleo de Beuda encontramos este monasterio. Las primeras noticias del
lugar de Palera datan del año 979. La iglesia fue consagrada el año 1085 por
el obispo de Girona, Berenger Guifré. Pronto se convirtió en un centro de
peregrinación, debido a que se podían obtener indulgencias similares a las que
se conseguían a Tierra Santa.
En 1107 fue confiada la administración de la iglesia al abad de Santa Maria de
la Grasa, el cual fundó un pequeño cenobio benedictino. Esta relación se rompió
en el siglo XVI, con la aprobación de la Santa Sede. A partir de aquel momento
la comunidad se redujo a tres monjes.
En el siglo XVIII y debido al mal estado de algunas dependencias se hicieron
algunas reformas, pero a partir del 1835, con su desamortización, se inició un
periodo de degradación muy importante. El año 1962 se hizo una discutida
restauración que destruyó la galilea románica.
La iglesia es de planta basilical con tres naves acabadas cada una de ellas en
un ábside semicircular.
Destaca la simplicidad de toda la construcción. La nave central está cubierta
con bóveda de cañón y las laterales con bóveda de cuarto de círculo.
La separación entre naves se hace a través de pilares cuadrados y arcos
formeros de medio punto.
La fachada, tras perder la galilea, ha quedado formada por una puerta
dovelada con arco de medio punto y cuatro ventanas abocinadas y arco
de medio punto. También se puede observar un pequeño ojo de buey y una
espadaña de dos ojos. La galilea, gracias a un dibujo que hizo J. Domench y Massana en 1913,
sabemos que estaba formada por tres naves, con la misma
estructura y bóvedas que las del templo. Este espacio tenía una puerta
principal por poniente y dos más en el norte y sur. Fue edificada unos años
más tarde que el resto del templo, coincidiendo con la mayoría de
construcciones del conjunto monástico.
En el templo hay dos puertas más: una en cada nave. La del muro sur comunica con
el conjunto monacal, mientras que la del lado norte está tapiada.
En el ábside norte podemos venerar la imagen del Cristo yaciente, venerada por
los caballeros del orden del Santo Sepulcro, custodios del templo.
Se han conservado buena parte de las dependencias monacales, si bien en un
estado muy lamentable, estructuradas alrededor de un patio o claustro.
Del claustro sólo se han podido conservar un par de fragmentos de capiteles,
actualmente conservados en el interior del templo.
Las dependencias resultaron muy afectadas al modificar sus estructuras para
adaptar el edificio como albergue. Últimamente se ha aprobado un acuerdo por
el cual la Generalitat de Catalunya y la Diputación de Girona se comprometen a
invertir un millón de euros en la restauración integral del monasterio.
Esperamos que esto permita devolverle la dignidad a este bello monumento.
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