Provincia de Girona


Sant Pere de Montgrony
(Gombrèn, Ripollès)

42º 15,983'N ; 2º 5,133'E    




El topónimo de Mogrony, tal y como era conocido el lugar antiguamente, aparece documentado por primera vez en el año 887, en el acta de consagración del monasterio de Sant Joan de les Abadesses. El conde Guifré I donó al cenobio el castillo y las pertenencias que tenían en Mogrony. La iglesia aparece documentada ya en el año 899. Inicialmente estaba adscrita al condado de Cerdanya y por tanto dependía del obispado de Urgell. En el siglo XII, en cambio, dependía del obispado de Vic.


La iglesia fue totalmente renovada durante el siglo XI y principios del XII. La consagración se realizó el año 1138. La excesiva duración de las obras se debe al periodo convulso que vivió el templo, cuando los condes de Besalú (Udalard y Ermessenda) usurparon el castillo y el templo en 1017, aprovechando la expulsión de las monjas del monasterio de Sant Joan de les Abadesses. No fue hasta el año 1084, que suplicando el perdón de sus pecados regresaron estas posesiones a la iglesia a través de los abades de Marsella y de Ripoll.

El año 1114, una bula del papa Pascual II permitió el regreso de los monjes del monasterio de Sant Joan de les Abadesses, que habían sido expulsados ​​por los de San Víctor de Marsella. Esto también restituyó el control del monasterio sobre Sant Pere de Mogrony. Por aquellas fechas ya existía el castillo de Mataplana, situado a pocos kilómetros de la iglesia de Sant Pere de Mogrony, Este castillo tenía el dominio civil sobre el término de Mogrony y señorial sobre gran parte de la parroquia, lo que provocó constantes enfrentamientos entre los monjes y el señor de Mataplana.


Poco a poco las funciones parroquiales se fue desplazando de Mogrony hacia el valle, en Gombrèn. Este hecho se vio agravado en 1668, cuando la iglesia fue parcialmente destruida. Siete años más tarde se establece la parroquialidad en la capilla de Santa María Magdalena de Gombrèn, que en el siglo XIX cambió la advocación por la de San Pedro. Por su parte el templo de Sant Pere de Mogrony fue deteriorándose, hasta que en 1880 el obispo de Vic, Josep Morgades, procedió a la restauración del templo. En 1915 se realizó una nueva campaña de restauración, que fue completada en 1958 con unas nuevas tareas de mantenimiento.

El templo está formado por una sola nave rematada al este con tres ábsides dispuestos en trébol.


El ábside central es mucho mayor que los dos laterales y está decorado con más cuidado. Tiene un friso de dientes de sierra bajo el tejado, que no tienen los ábsides laterales.


Lo que si tienen en común los tres ábsides es un friso de arcos ciegos, agrupados de tres en tres, separados por lesenas.


Por la parte interior los tres ábsides son lisos. Esta uniformidad de sus muros se rompe en el caso del ábside central con dos ventanas de medio punto y abocinadas, orientadas al este y al sur. En la parte central del ábside sur también se abre una ventana de las mismas características.


La nave no es excesivamente larga y sólo se encuentra dividida en dos tramos gracias a un arco fajón que refuerza la bóveda de cañón. Este arco se apoya en dos pilares rectangulares adosados ​​a los muros laterales.


La puerta de acceso, de factura muy sencilla y formada por un arco de medio punto, está situada en el muro sur.


A pesar que se han perdido algunos elementos, todavía se conserva gran parte de la forja románica con que se reforzó la puerta, a base de tallos y volutas.


Pocos años después de construir el templo se protegió la puerta con un pórtico de factura muy sencilla.


El pórtico tiene tres vanos de medio punto en el muro sur y uno en el lado oeste, que ha sido parcialmente cegado.


En época moderna se abrió una puerta que comunicaba el ábside sur con este pórtico, lo que dañó la estructura del ábside. En la actualidad está parcialmente cegada.


A finales del siglo XIX ingresaron en el Museo Episcopal de Vic dos laterales de altar procedentes de este templo. En ellas se representan a San Pedro y San Pablo. Se cree que fueron pintadas por el maestro de Soriguerola en el último cuarto del siglo XIII o principios de los XIV, con un estilo que aún muestra las formas románicas, pero que ya anuncia la plasticidad y las figuras estilizadas del arte gótico.


También se conservó una talla de Cristo Crucificado del siglo XIII. Desgraciadamente esta talla no se encuentra en Cataluña, si no que hay que viajar hasta Estados Unidos para observarla, ya que se encuentra expuesta en el Yale University Museum de New Haven.

En lugar de Montgrony está íntimamente ligado con la figura del conde Arnau, señor del castillo de Mataplana. La tradición afirma que fue el mismo conde lo que hizo excavar en la roca los 72 escalones que permiten llegar al llano de Sant Pere donde se encuentra el templo.


A mitad del camino encontramos el santuario de la Virgen, construido en el siglo XVII en la cueva donde se encontró la imagen de la Virgen en el siglo IX.


Era una de las Vírgenes de piel morena que podemos encontrar en Cataluña. Desgraciadamente la imagen se perdió y actualmente se venera un copia inspirada en la original.