Provincia de Girona


Sant Martí de Querós
(Sant Hilari Sacalm, La Selva)

41º 57,572'N ; 2º 28,200'E    



La iglesia aparece documentada por primera vez en el año 1104, aunque se cree que fue construida a finales del siglo XI. Estuvo vinculada al término señorial de Sau, bajo la tutela del castillo de Cabreroles. Entre 1425 y 1428 hubo un terremoto que afectó toda la comarca y que afectó gravemente a la iglesia, especialmente el campanario, que se tuvo que reconstruir. También sufrió graves desperfectos la sacristía y fue necesario derribarla.


En la segunda mitad del siglo XVII fue el rector de la parroquia Antoni de Serrallonga, hijo del conocido bandolero, que narró las aventuras de su padre por la comarca.


Al construirse el pantano de Susqueda el pueblo de Querós quedó sumergido por las aguas. La iglesia, aunque se abandonó, nunca ha quedado cubierta por el agua, si bien cuando el pantano está lleno el agua baña sus cimientos.


El edificio está formado por una nave rectangular, acabada en un ábside semicircular. Esta está cubierta con una bóveda de cañón reforzada con tres arcos torales, el primero adosado al muro oeste.


Si nos fijamos detenidamente en la parte superior de la cuenca absidal, podemos observar restos de pintura mural. En ella se puede ver la mano bendiciendo de una Maiestas Domini. También se conserva un fragmento de la mandorla y de la corona de Cristo. Sería necesario un estudio a fondo del edificio para localizar otros posibles fragmentos.


Exteriormente está decorado según los cánones lombardos con arcos ciegos y lesenas. Un friso de arcos ciegos también decora los muros sur y norte. En la parte central del tambor absidal se abre una ventana abocinada.


En el muro sur, en el sector más occidental, se abre la puerta original de acceso al templo. Está formada por un sencillo arco de medio punto.


En este mismo muro se abrían dos ventanas de medio punto y abocinada, situadas entre los arcos torales. La más cercana al presbiterio abierta al campanario. Actualmente ha perdido su parte inferior.


En los muros laterales podemos observar unos arcosolios, en uno de los cuales se conserva la base de un altar, así como restos de pinturas de épocas posteriores a la construcción del templo.


El campanario de torre se encuentra adosado al muro sur. En el sector de poniente se abre una puerta de medio punto, que comunica con el exterior.


En el primer piso se abren algunas ventanas en forma de aspillera. Ya en el piso donde estaban las campanas encontramos cuatro ventanas con arco rebajado. Por encima se construyó un nuevo piso a modo de buhardilla.


Es una lástima el estado de conservación de este edificio, que hasta hace algo más de un siglo aún se conservaba en buen estado. Urge una acción por parte de las administraciones para salvar este viejo templo, antes de que sea demasiado tarde. No basta con los campos de trabajo que llevan a cabo cada año voluntarios para salvarlo. Todavía estamos a tiempo antes de que se derrumbe. Lástima que el Plan del Románico, aprobado por el Gobierno de la Generalitat en colaboración con una entidad bancaria, sólo está destinado a los grandes edificios románicos y no se acuerda de los cientos de templos medio abandonados, que amenazan con derrumbarse y que necesitan una actuación mucho más urgente.