+

Provincia de Girona


Castillo de Sant Esteve
(Palamós, Baix Empordà)

41º 51,499'N ; 3º 08,866'E     




La primera noticia que nos ha llegado de esta fortificación data del año 1277, momento en que el rey Pere II la compró al obispado de Girona por 6.000 sueldos barceloneses. Dentro del término de este castillo, el monarca fundó la villa de Palamós con el objetivo de establecer un importante puerto.


En 1331 aparece como una posesión de Jaume de Cornellà, que lo vendió, junto con la ciudad de Palamós, a un ciudadano de Barcelona llamado Bernat Pallarés, en este caso por 15.000 sueldos barceloneses. Un documento de dos años más tarde deja claro que Bernat Pallarès no era el propietario del castillo, si no que era feudatario del rey. Por este motivo, Alfonso III permitió, en 1334, a Bernat Pallarès almacenar armas, víveres y otros bienes en la parte baja del castillo. A cambio de este permiso, se comprometió a restaurar el castillo, que se encontraba muy deteriorado. Estas obras eran de tal consideración, que en 1337 necesitaron la ayuda económica del rey Pere III.


El hijo de Bernat, Pere Pallarès, se vendió los derechos sobre el castillo 1394 a Berenguer de Cruïlles por 20.000 sueldos barceloneses.


Entre los siglos XVI y XVIII se reconvirtió el castillo en una casa, desvirtuando algunos de sus espacios.


La construcción de la masía provocó que se destruyeran muchos elementos medievales e hizo necesaria la construcción de contrafuertes que asegurasen la estructura.


En el año 2013, cuando visité el castillo por primera vez estaba totalmente en estado de escombros y resultaba peligroso entrar, por lo que se valló su perímetro. Por suerte, en la actualidad ha sido restaurado y es visitable.


Los más interesante se encuentra en el sector de levante, donde se conserva el muro en forma de talud que cierra el patio de armas.


En la parte norte del castillo encontramos los restos de una torre de planta rectangular, datada en el siglo XIII y reconstruida parcialmente en la última restauración, tal y como se puede ver en las dos siguientes imágenes.


Hay restos de otra torre, aunque muy alterada, en el otro extremo del castillo, protegiendo el acceso al patio de armas.


Todavía hay restos de una tercera torre, esta en el sector de mediodía, construida en las postrimerías de la Edad Media, a juzgar por su fábrica, hecha con sillares más grandes.


Al lado de esta torre estaba la antigua capilla del castillo, dedicada a San Esteban. La primera referencia escrita que nos ha llegado de la capilla data del 1329. Esta capilla no estaba destinada únicamente a los servicios religiosos del castillo, si no que también los vecinos de la Fosca y de San Juan la utilizaban. En el siglo XV, cuando se amplió el castillo, también se modificó la iglesia en estilo gótico. La capilla se fue deteriorando con el paso de los años, hasta el punto de que en 1806 el cura pidió autorización para construir un nuevo templo fuera del recinto del castillo. En 2013 presentaba un estado lamentable con parte de sus muros derrumbados y llena de vegetación.


En 2016 nos ha sorprendido verla parcialmente reconstruida. En el año 2014 se derrumbó el muro de mediodía y el actual propietario del terreno decidió reconstruirla con las mismas piedras.


La antigua capilla del interior del castillo se dejó de utilizar como tal y se reconvirtió en almacén de animales y posteriormente se usó para guardar herramientas, alimentos y agua.