Provincia de Girona


Sant Esteve de Caulès
(Caldes de Malavella, La Selva)

41º 47,145'N ; 2º 50,996'E    



El lugar de Caulès ya estaba habitado en entre los siglos IV y V, cuando en este lugar había una torre de vigilancia romana. Este asentamiento fue aprovechado por unos nuevos pobladores a finales del siglo VIII o principios del IX, que establecieron un pequeño núcleo de población.

La primera referencia documental del lugar de Caulès que nos ha llegado data del 11 de agosto del 919. Veinte años más tarde, ya encontramos la primera aparición de la iglesia de Sant Esteve en un documento de intercambio de tierras entre la condesa Riquilda de Barcelona y el obispo Guiu de Girona.


A partir del siglo XII se produce un flujo migratorio hacia el núcleo de Santa Susanna de Caulès, que apenas se empezaba a formar. A mediados del siglo XIII encontramos otro importante éxodo de habitantes de San Esteban de Caulès para ir hacia Caldes de Malavella, donde se acababa de construir la nueva iglesia parroquial. Ya en el siglo XIV consta que residían en el lugar sólo 9 familias. En 1.377 el rector se trasladó a vivir a Lloret, pero subía a Caulès cada domingo a hacer misa. Esta situación duró poco, pues pronto dejó de ir pues sólo quedaban dos familias.

Poco a poco el pueblo se convirtió en ruinas y las estancias que quedaban de pie se utilizaban para guardar el ganado. En el siglo XVI la iglesia aún mantenía el culto, pero de forma muy esporádica.


Entre los años 1971 y 1972 se excavó este lugar y desgraciadamente es la única intervención que ha tenido el antiguo pueblo de Sant Esteve de Caulès. Sus restos están actualmente llenos de vegetación y no son visibles desde lejos. Un tímido sendero invadido por el bosque nos permite acercarnos a él con la ayuda de un gps. No hay ningún cartel, ninguna indicación que nos indique la situación de este enclave cargado de historia.


La iglesia fue construida a finales del siglo IX aprovechando algunos materiales de las antiguas construcciones romanas. Estaba formada por una sola nave rectangular de pequeñas dimensiones.


Se accedía a ella por una puerta situada en el muro sur y que tenía dos escalones.


En un segundo momento constructivo se añadió un pequeño ábside de planta cuadrada y ligeramente descentrado hacia el norte.


Este tiene una ventana en el lado de levante, de un solo derrame.


Hasta no hace demasiados años aún se conservaba una segunda ventana en el muro de mediodía, ahora desaparecida.


El ábside tenía inicialmente una cubierta de madera a dos aguas, como el resto del templo, pero en el siglo X se sustituyó por una bóveda de piedra.


La comunicación entre la nave y el ábside se hace mediante un hermoso arco de herradura.


Durante la excavación se descubrió una bancada adosada a los muros laterales del templo, que la vegetación se ha encargado de volver a dejar oculta.


En los muros de poniente y de tramontana encontramos dos lucernarios de forma triangular.


Fuera del templo, al sur de la iglesia, se han encontrado algunas tumbas antropomorfas excavadas en la roca del siglo X. También hay algunas formadas por losas y sepulturas del siglo XII. Se cree que un siglo más tarde el cementerio se trasladó hacia el norte de la iglesia, lugar que aún no se ha excavado.


Como hemos comentado, el lugar de Caulès no sólo encontramos esta iglesia sino también todo un asentamiento de población situado entre la iglesia y la antigua torre romana. Esta se encuentra en el sur del templo. Se aprovechó para construir una nueva torre de planta cuadrada y con los ángulos reforzados por contrafuertes.

Adosada al ángulo septentrional se construyó una segunda torre, de planta rectangular y con los muros más gruesos.

Durante las excavaciones se descubrió una calle adoquinada de casi tres metros de ancho con edificios a ambos lados. La calle comenzaba en el portal de entrada, situado la mitad del sector oriental y se dirigía por un lado hasta la iglesia y por la otra hacia las torres.


El núcleo de población no tenía muralla y eran las propias paredes de las casas las que hacían esta función. Por este motivo, los muros que daban al exterior eran mucho más gruesos que el resto.

Del estudio de los restos de las viviendas se puede deducir que tenían planta casi cuadrada, dividida en tres estancias. Una de las habitaciones era más grande que las otras dos, donde estaba la chimenea, de planta circular y adosada al muro norte. Desgraciadamente todo esto ha quedado oculto por la vegetación.