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Provincia de Girona
Castillo y Murallas de Peralada
(Peralada, Alt Empordà)
42º 18,452'N ; 3º 0,580'E
El lugar de Peralada, o de Toló, se documenta por primera vez en el siglo IX,
dando nombre a un condado. El término de Toló probablemente se aplicaba al
castillo, mientras que la villa Petra Lata se correspondía con el
casco urbano.
En el momento en que el Empordà pasó a depender de los reyes francos, los
condes de Empúries-Peralada fueron los señores de la villa, que en ocasiones
fue residencia condal.
A la muerte de Ponç I de Empúries, su hijo Berenguer se convirtió en señor de
la villa. Con él se inició el vizcondado de Peralada, que posteriormente pasó a
denominarse de Quermançó y finalmente de Rocabertí. También se inició una
época de tensiones entre la villa y el condado de Empúries. Estas tensiones se
acabaron cuando intercedió el conde de Barcelona, a petición del señor de Peralada. Este apoyo del conde barcelonés no fue gratuito y en un documento de
1133 se reconoce la alcaldía y custodia de la ciudad a favor de Ramon Berenguer
IV.
En 1190 Alfons I cedió los alodios de Peralada a Bernat de Navata. Un siglo
más tarde, Ermessenda de Navata se casó con Jofré de Rocabertí. De este modo
la villa pasó a formar parte de los dominios de los Rocabertí.
En 1285 fue incendiada por las tropas francesas, que la destruyeron casi por
completo.
Ya en el siglo XIV los Rocabertí se construyen un palacio fuera de las
murallas.
Las murallas de la villa se edificaron en diferentes momentos. Los fragmentos
más antiguos datan del siglo X o del XI. Este recinto rodeaba la parte más
alta del monte, en el que está Peralada. De estas murallas sólo nos han llegado algunos fragmentos
integrados en construcciones posteriores.
Este recinto primitivo todavía conserva dos portales: uno en la cuesta de las
Monjas, con un arco de medio punto doveldo y otro en el sector meridional de
la plaza de Sant Domènec.
En época gótica se amplió el recinto amurallado hacia el este. Del nuevo
recinto, con el muro en forma de talud y lleno de saeteras, se han conservado
algunos fragmentos, entre los que destacan una torre de planta cuadrada y unos
cinco metros de altura y una torre de planta circular.
Junto al convento del Carme encontramos un portal de esta segunda muralla.
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