Provincia de Girona


Mare de Déu del Coll
(Osor, La Selva)

 41º 57,479'N ; 2º 31,506'E    



Antiguo priorato benedictino, que dependía del monasterio de Santa María de Amer. En 1855 fue transformado en parroquia rural, vinculada a Sant Pere de Osor. La iglesia es el edificio que mejor ha superado el paso del tiempo. De la casa prioral sólo se conservan algunos muros.


La iglesia tiene una sola nave con planta rectangular, aunque un poco irregular, rematada al este con un ábside semicircular.


La cubierta de la nave está ligeramente apuntada al llegar al presbiterio, mientras que es de cañón en los pies de la nave. La bóveda arranca de una línea de imposta que recorre los dos muros laterales.


El ábside es totalmente liso. Está cubierto con una bóveda de cuarto de esfera ligeramente apuntada.


En el centro del tambor absidal se abre una ventana de medio punto y de doble derrame. El mismo tipo de ventana también lo encontramos en la fachada oeste y en el muro sur, donde hay dos.


La puerta de acceso se abre en el muro oeste. Está formada por dos arcos de medio punto en gradación. En el muro sur había otra puerta de medio punto, hoy en día tapada con un vitral.


Corona este muro una espadaña de dos pisos. En el inferior encontramos dos esbeltos arcos de medio punto, mientras que en el superior hay un solo ojo.


En 1893 se adosó una sacristía en el muro sur, que es la única modificación que ha sufrido la estructura del templo durante todos estos siglos. El interior, en cambio, sí que se ha modificado considerablemente, para adaptarlo a los diferentes gustos de la época.

En el interior del templo se conserva la réplica del frontal de altar del siglo XII. El original se conserva en el Museo Episcopal de Vic.


En la parte central observamos a María con el Niño en su regazo en la mandorla. A su alrededor encontramos los cuatro símbolos del Tetramorfos.


Rodean a estas figuras centrales cuatro escenas de la Virgen María. En la parte superior izquierda encontramos la escena de la Anunciación. El arcángel San Gabriel es el encargado de transmitir la buena nueva a María. La Virgen está sorprendida al recibir la noticia y tiene las manos abiertas sobre el pecho. Ambas figuras se encuentran dentro de unos arcos de medio punto, apoyados en columnas.


En el nivel inferior encontramos el nacimiento de Cristo. La composición resulta un poco extraña, ya que aparte de José, María y el Niño, también se representa en el Arcángel San Gabriel. Esto significa que también se ha representado el sueño de José donde el arcángel le indica que tiene que huir a Egipto. José se encuentra sentado en el centro de la escena, sobre el que encontramos en el Niño con el buey y la mula, en una posición no muy normal y única en la pintura sobre tabla catalana. A su izquierda encontramos a María y a la derecha al arcángel.


En la parte inferior del lado derecho encontramos la presentación de Jesús en el templo. Maria da el Niño al viejo Simeón. José lleva las cuatro palomas para la ofrenda.


Cierra el ciclo la escena de la dormición de María, rodeada por los doce apóstoles que la velan y su asunción, donde la Virgen está flanqueada por dos ángeles que le ayudan a subir al Cielo.


En el Museo Episcopal de Vic también se conserva una talla de la Virgen María con el Niño en su regazo, que se cree proviene de este templo. El problema es que en el Instituto Amatller de Arte Hispánico se conservan fotografías de esta imagen y no se parece en nada a la imagen expuesta. A esto le debemos sumar las descripciones hechas por Antoni Pladevall y Francisco Montsalvatge, que concuerdan más con las fotografías que con la imagen del museo. Se cree que la talla se incorporó al museo con el número 74 del inventario, pero que por algún motivo se cambió la imagen por la actual, que es mucho más arcaica y de tipo bizantino.