Provincia de Lleida


Santa Maria de Cardet
(La Vall de Boí, Alta Ribagorça)

42º 29,871'N ; 0º 47,161'E   




El sitio de Cardet lo encontramos documentado desde el año 1054, cuando estaba dentro del término de Castelló de Tor, que fue adquirido por el rey Ramiro I. En los diferentes intercambios que hicieron los condes de Pallars Sobirà con los del Pallata Jussà en el siglo XI, la villa de Cardet, como el resto del valle, pasaron a manos de los segundos. Estos, por su parte, la donaron al linaje de los Guerreta hacia el 1070.

La iglesia de Santa María no aparece en ningún documento hasta el año 1373, en una relación de los templos que visitó un delegado del Papa.



Nos encontramos con uno de los templos más bellos del valle, aunque en él no se encontraron pinturas murales. En buena parte, su encanto viene propiciado por qué todavía se practica el culto habitualmente y por lo tanto se han conservado buena parte de sus elementos litúrgicos en buen estado.


El templo se edificó en el siglo XI con una sola nave. Parece ser que en el siglo XII se reformó el templo, probablemente por el derrumbe de la nave y parte del muro norte. En este momento se construye el ábside semicircular, el más alto de la zona.


La necesidad de salvar el gran desnivel hizo que se construyera una cripta bajo el ábside. La cripta está iluminada por una única ventana de un solo derrame. A ambos lados de la ventana encontramos unos nichos rectangulares.


Se accede a ella por una escalera situada en un lado de la nave.


La bóveda de la cripta todavía conserva las marcas del encañizado con que fue construida.


En su interior se conserva una pila bautismal, hecha en un bloque de piedra sin esculpir.


El ábside está decorado externamente con un friso de dientes de sierra, debajo del cual hay otro friso pero de arcos ciegos y lesenas.


En uno de los arcos vemos esculpida una cara humana.


Interiormente el ábside no es visible, pues se construyó un retablo barroco.


El ábside se iluminaba gracias a tres ventanas de medio punto y doble derrame. Las dos ventanas laterales fueron cegadas. La del lado sur ha sido reabierta recientemente. Por encima del nivel de las ventanas hay una imposta hecha con dientes de sierra.


Por suerte, se permite la visita al interior del ábside y así se puede observar este detalle escultórico, así como la pica de aceites construida aprovechando el espacio interior del tambor absidal.


A pesar de que no se ha hecho ningún estudio arqueológico, se cree que cuando se construyó el ábside también se cambió la cubierta del templo y por ello se reforzaron los muros laterales con pilares semicirculares, que recogían la fuerza de los arcos fajones. De estos pilares sólo se han conservado dos en el muro sur.


La bóveda en algún momento se derrumbó, por que en época barroca se construyó una nueva de aristas, dividida en cuatro tramos apoyados en tres arcos fajones, que terminan en pilastras rectangulares y en las dos semicirculares que se conservan.


También se añadió una capilla en el lado norte y una sacristía adosada al muro sur.


Se accede al templo por una puerta abierta en el muro oeste. Está protegida por un pórtico de factura posterior. Estaba formada por un arco de medio punto adovelado y trasdosada por un segundo arco. Posteriormente se redujo la altura de la puerta, construyendo un arco rebajado debajo.


En la dovela central se grabó un sencillo crismón.


También parece existir un crismón, aunque mucho más sencillo y muy erosionado, en una piedra actualmente colocada entre el antiguo arco de medio punto y el nuevo rebajado.


En la puerta se conserva el cerrojo de tradición románica.


En esta misma fachada se abren dos ventanas de medio punto y doble derrame. Encima, una espadaña barroca, formado por tres ojos distribuidos en dos niveles, corona el muro.


En el interior del templo se puede ver una reproducción del frontal de altar románico que tenía este templo, datado en la segunda mitad del siglo XIII, y que actualmente se conserva en el Museo Nacional de Arte de Cataluña.


Está decorado con dos técnicas diferentes: las franjas divisorias y el fondo presentan decoraciones con bajo relieve en estuco, mientras que las escenas están pintadas. Mantiene muchas similitudes con los frontales de San Martín de Chía , de Sant Climent de Taüll y de Sant Pere de Boí .


En la parte central vemos a la Virgen con el Niño en su regazo. Este tiene la mano derecha levantada, en acción de bendición. Con la mano izquierda sostiene el libro de los Evangelios. Rodean a la madre y al hijo los símbolos del Tetramorfos.


El resto de superficie del frontal está dividida en dos niveles donde se representan escenas de la vida de Jesús y María. En la parte superior izquierda vemos las escenas de la Anunciación y de la Visitación.


La narración continúa arriba a la derecha con el nacimiento de Jesús y la anunciación a los pastores.


Ya en el registro inferior vemos a los tres Reyes Magos, que adoran al Niño y a la madre de la figura central.


Las últimas escenas representan la matanza de los inocentes y la huida a Egipto.


También en el MNAC, si bien fuera del recorrido que pueden hacer los visitantes, se conserva la viga travesera del ábside. A pesar de estar muy deteriorada, especialmente en la parte central donde no se conserva casi nada, todavía se pueden ver interesantes escenas pintadas formadas por varios animales: A la izquierda de la parte erosionada vemos dos aves afrontadas, una lucha entre dos leones y dos pavones bebiendo de una fuente. A la derecha, en cambio, vemos dos hombres luchando con seres fantásticos. En la cara inferior de la viga vemos un motivo geométrico hecho a base líneas blancas, rojas y verdes en zigzag. En la parte superior están los agujeros donde se encajaban unas figuras de madera, probablemente de un descendimiento.

Si que se conservan en el templo una pila bautismal y una de agua  bendita, ambas lisas y de sencilla factura, hechas en granito.


Vale la pena subir al coro y una vez allí subirse a una ventana para poder ver la parte superior de la bóveda barroca.


Desde aquí también podemos ver la bóveda de cuarto de esfera del ábside.