Provincia de Lleida


Castillo y Murallas
(Bellver de Cerdanya, Cerdanya)

42º 22,255'N ; 1º 46,518'E    




La villa de Bellver tiene sus inicios en la carta de población que otorgó Nuño Sánchez, señor de Roselló y Cerdaña el 26 de diciembre de 1225. El objetivo era establecer una villa situada en un punto estratégico en la frontera con el condado de Urgell y que fuera fácilmente defendible. Es probable que el lugar elegido para establecer esta población fuera el que ocupaba el castillo de Talló, mencionado el 1090 y del que no se conoce su emplazamiento. En 1.233 aparece ya documentada la fortaleza de Bellver.

El año 1255 consta como que el castillo era una posesión de Galceran IV de Pinós, seguramente por una cesión temporal de la Corona. De este modo, en 1.271 venderá a P. de Riba de Puigcerdà todos los réditos y justicias de los castillos de Bellver y de Prats, así como de la alcaldía de Bolvir por 3.375 sueldos.

En 1267 el rey Jaime I entregó a la villa de Bellver de pagar la quest real a cambio de que sus habitante construyeran la muralla que tenía que cerrar y así proteger a la población. Por lo tanto, podemos deducir que en este momento sólo había el castillo como único elemento defensivo.


El castillo se alza en el punto más elevado del promontorio sobre el que se alza la población. Desgraciadamente, los restos del castillo son muy escasos y sólo queda visible su cisterna. Esta tiene una planta casi rectangular y está cubierta con una bóveda de cañón. En su momento tenía un agujero en la parte superior, ahora cegado, por donde entraba el agua y una abertura en el ángulo sureste que permitía limpiar su interior. Su factura, hecha con sillares bien trabajados, nos hace pensar en que fue construida a finales del XII o principios del XIII, aunque algún historiador la ha datado en época romana.

Desgraciadamente no se ha conservado nada más del antiguo castillo, situado en el extremo occidental del recinto fortificado de Bellver. El anillo de murallas tenía aproximadamente un perímetro de 535 metros. Se han conservado los sectores norte y este de las murallas de la ciudad.


El muro estaba reforzado con varias bestorres.


Se cree que se accedía a la ciudad por dos portales: uno junto al castillo a poniente y uno al lado de la torre, llamada de la prisión, a levante.


Esta torre, de planta rectangular, tiene una altura de unos 15 metros. Actualmente está dividida en tres plantas, que eran las que probablemente tenía en inicio, pero con una distribución diferente. El grueso de sus muros es de algo más de un metro. En sus muros hay numerosas aspilleras, abiertas a lo largo de los siglos.


En los años ochenta del siglo pasado, al hacerse varias obras en el centro urbano, se localizaron algunos túneles que comunicaban el interior del recinto fortificado con el exterior, probablemente para superar situaciones de asedio. Algunos tramos están directamente excavados en la roca.