Aragón - Provincia de Zaragoza


Castillo de Yéquera
(Luna, Cinco Villas)
 
42º 12,304'N ; 0º 52,499'O      




Esta zona fue repoblada a partir del año 1092 por orden de Sancho Ramírez, que también hizo construir un castillo para defender el acceso al condado de Aragón y el Reino de Navarra desde Ejea y Zaragoza.


Un año más tarde el monarca concedió las primicias de Yéquera o Yecra, a la iglesia de San Martín de Biel, documento en el que se hace referencia al poblado y a la iglesia.


Como hemos comentado, estaba ubicado en una posición estratégica para defender uno de los accesos a Aragón y Navarra. Al desplazarse la frontera hacia el sur del Ebro, este camino deja de ser utilizado al establecerse nuevas rutas más cómodos. Por este motivo el castillo perderá importancia y el lugar acabará abandonándose.


De la torre medieval del siglo XI no se conserva nada. La gran torre del homenaje que hoy vemos se construyó en el siglo XIV. Tiene planta rectangular y interiormente estaba dividida en tres plantas. Aún se conservan los arcos de diafragma apuntados y las ménsulas que servían de apoyo a las diferentes estructuras de madera con que se dividía el espacio interior en plantas.


La puerta de acceso se abre en el muro este de la segunda planta. Tiene perfil apuntado ya su alrededor se conservan los agujeros donde se apoyaba la estructura de madera que permitía el acceso.


En el piso inferior se abre una ventana de un solo derrame en cada uno de sus muros a excepción del muro oeste. La segunda planta también estaba iluminada por dos grandes ventanas apuntadas abiertas en los muros norte y sur.


El tercer piso, o planta noble se abría al exterior mediante ventanas geminadas.


La azotea estaba protegida por almenas y unas torres en las esquinas, seguramente hechas con madera, de las que se conserva las ménsulas en que se sostenían y las puertas de acceso, de perfil rectangular.


En el extremo opuesto de la pequeña elevación donde se asienta el castillo, se alzaba otra torre, que no ha conservado toda su altura. Su parte inferior alojaba la capilla del castillo.


La capilla tiene cabecera plana y cubierta de perfil apuntado.


Junto a la fachada de esta capilla encontramos la puerta de acceso al recinto fortificado.


Entre ambas torres se conserva parte del muro sur de un gran edificio de carácter señorial, en el que se abren varias ventanas geminadas de estilo gótico.


Por la parte interior quedan los restos de la división interna en dos plantas.


Desafortunadamente, el estado de conservación del edificio es lamentable. Nuevamente el gobierno de Aragón mantiene en un olvido absoluto estas fortificaciones importantísimas en los primeros momentos del reino de Aragón. Se invierten muchos esfuerzos y dinero en querer proteger un patrimonio que hace años que está protegido por otros que si tuvieron la sensibilidad necesaria para salvaguardar el patrimonio y se abandonan a su suerte parajes sensacionales de gran valor paisajístico y patrimonial. Cuando todo caiga, entonces todos a correr, pero el daño ya estará hecho.
 


El mismo estado lamentable de conservación tiene la iglesia del siglo XII situada a pocos metros al este del castillo.