Provincia de Girona


Catedral de Girona
(Girona,Gironès)

41º 59,317'N ; 2º 49,642'E      




Se tiene constancia de la existencia de una diócesis en Girona hacia el siglo V, si bien es muy probable que ya la tuviera con anterioridad. Según documentos del siglo VII era equiparable a las de Toledo o Sevilla. Algunas fuentes afirman que esta catedral primitiva fue la adecuación para el culto cristiano del antiguo templo romano, situado en el mismo lugar que la catedral actual, pero otros estudiosos defienden que el primer templo catedralicio se situó en la actual iglesia de Sant Feliu.


Ya en época romana el templo se encontraba en lo alto de una pequeña colina y se comunicaba con el foro a través de una imponente escalera. No se han encontrado vestigios de esta escalera romana, si bien sí que se han encontrado de la ampliación que se hizo de ésta en época románica debajo del actual.


Durante la ocupación sarracena de la ciudad, la sede episcopal no pudo ejercer el culto. Sin embargo, este siguió en la iglesia de Sant Feliu . Fue en el año 785, cuando Carlomagno restituyó la vida religiosa en la sede. También a partir de ese instante Girona pasa a ser un contado que dependerá de los reyes francos. El 878 fue confiado el condado a Wifredo el Velloso, conde de Urgell y Cerdanya, que a partir de ese momento lo fue también de Osona, Barcelona y Girona, formándose así el núcleo principal del Casal de Barcelona, ​​que será el origen del principado de Cataluña.

En el año 1015 el estado ruinoso de la catedral aconsejó la construcción de un nuevo templo. El obispo Pere Roger tuvo que vender algunas posesiones a su cuñado el conde Ramón Borrell y a su hermana Ermessenda de Carcasona el alodio de San Daniel, para poder financiar estas obras.

La nueva catedral románica, dedicada a Santa María, se consagraba el año 1038. A finales del siglo XX se realizaron varias campañas de excavación para conocer más detalles de este templo, que en 1312 fue sustituido por la actual catedral gótica. De estos estudios se puede extraer que la sede románica tenía unos 15 metros de ancho, formada por una sola nave, cubierta con bóveda de cañón, que terminaba en un transepto en el que se abrían cinco ábsides.


La portada principal era monumental y estaba protegida por una galilea sostenida con arcos torales. En esta galilea fueron enterrados inicialmente el obispo Pere Roger y la condesa Ermessenda. En 1385 Pedro el Ceremonioso ordenó el traslado del sarcófago de Ermessenda al interior de la catedral y encargó a Guillermo Morell la construcción de un nuevo sepulcro para ella y para Ramon Berenguer II. Ambos sarcófagos fueron abiertos en 1982 para ser analizados. En ambos casos aparecieron los dos sepulcros románicos, hechos por un solo bloque de piedra, decorada con franjas de oro y rojas por la parte exterior y cubierta a dos aguas.


Flanqueando esta entrada había dos capillas, una dedicada a baptisterio y otra al santo Sepulcro. Sobre esta capilla se levantaba un campanario, eliminado en el siglo XIV. Se cree que era de estilo lombardo.


* Maquetas expuestas en la misma catedral

La catedral disponía de otra torre campanario, situada sobre el brazo norte del transepto. Esta se ha conservado parcialmente, pues fue reaprovechada como contrafuerte de la nueva catedral gótica. Actualmente se le conoce como la torre de Carlemany .


El crecimiento de la ciudad con más de diez mil habitantes y la pujanza del estilo gótico propiciaron la construcción de un nuevo templo más adecuado a los gustos de la época, el poder de la ciudad y que permitiera acoger a todos los fieles en festividades importantes. La actual catedral se empezó en 1312 por la cabecera, bajo las órdenes de los maestros Enrique y Jaume de Faveran, procedentes de Narbona, donde también estaban dirigiendo las obras de la catedral.

Según consta en el contrato, se encargó la construcción de una nueva cabecera, con nueve capillas a su alrededor. Según se deduce de este documento, la intención del capítulo no era levantar un nuevo templo, si no hacer una cabecera más grande y funcional, que aprovechara la antigua nave románica.


También se hace constar que se utilizará el antiguo dormitorio de la canónica para ubicar la sacristía. Actualmente se ha convertido en la capilla donde se realizan las celebraciones diarias con pocos fieles y es conocida como la capilla del Santísimo.


Al salir de esta capilla, si alzamos la cabeza, podremos ver el sepulcro de los Corbera-Campllong.


El ábside tiene planta poligonal, con una girola de altura similar a la del presbiterio. La separación entre los dos espacios se hace gracias a los pilares muy esbeltos con pequeñas columnas adosadas, que recogen la fuerza de las bóvedas. Encima de la girola encontramos un triforio, abierto al presbiterio mediante ventanas de factura muy simple.


La nueva cabecera se consagró en 1347, aunque no estuvo del todo lista hasta ocho años más tarde. En ese momento se ve que la solución adoptada no es la más indicada y se hace necesario ampliar también la nave, que había quedado pequeña. De acuerdo con lo más habitual en la época y ligando con el proyecto de la nueva cabecera, se diseñó un templo con 3 naves y un solo ábside con girola.


La duración de las obras, los problemas de financiación y la falta de una decisión firme sobre cómo continuar la obra de la nueva cabecera hicieron peligrar en numerosas ocasiones la finalización de la catedral gerundense. Entre el momento de la consagración del altar (1347) y en 1386 dirigieron las obras tres maestros: Pedro Capmagre, Diomin de Lovaina y Pere Sacoma. Se cree que los dos primeros se dedicaron a finalizar la cabecera, mientras que el último comenzó la construcción del resto del templo.


Como ya hemos comentado, el proyecto inicial preveía la construcción de tres naves, pero Pere Sacoma, que era el maestro de obras más importante del momento en la ciudad, optó por modificar el proyecto inicial de tres naves por una sola. A pesar que la construcción de esta única nave ya estaba en marcha, el obispo Berenguer de Anglesola no estaba muy convencido de la estabilidad y seguridad del templo. Por este motivo llamó a varios maestros de obra y especialistas en arquitectura para que emitieran un veredicto. Estos maestros constructores y canteros concluyeron que la construcción de una sola nave no ofrecía las condiciones de seguridad necesarias y era más conveniente volver al proyecto inicial de tres naves. A pesar de esta unanimidad en la respuesta, el templo se siguió construyendo con un sola nave, aunque el ritmo de la obra se ralentizó mucho. Esto fue debido a la firme defensa que hicieron de la nave única tres de los miembros del capítulo catedralicio: el canónigo Dalmau de Vilalleons, el presbítero Pedro de Montcorb y el tesorero Berenguer de Font. La firmeza de estos tres personajes y del maestro Pere Sacoma lograron celebrar una segunda consulta el 1416.


En 1393 murió Pere Sacoma. Tres años antes, bajo la dirección de obras de Guillem Morey, se empezaron a levantar los primeros pilares correspondientes al templo de tres naves. A pesar que en las excavaciones realizadas en el subsuelo de la catedral no se han encontrado restos de estos pilares, si que hay documentación escrita en torno a la contratación de un pilar del lado norte.

Cuando se celebró la consulta de 1416, la construcción del templo sólo había avanzado por las capillas laterales. La construcción de las tres naves era prácticamente testimonial. En esta consulta los favorables al proyecto de nave única fueron mayoría y por lo tanto se optó por construir una sola nave, pues resultaba más económica y más rápida a la hora de levantarla (el capítulo quería una solución rápida, pues las obras hacía demasiado tiempo que duraban). También la construcción de una sola nave podía alojar en su interior la antigua iglesia románica mientras se iba construyendo la nueva. El proyecto fue encargado primero a Antoni Canet y posteriormente a Guillem Bofill.


Entre 1420 y 1440 se vivieron los momentos de mayor actividad constructiva. Pero la guerra civil catalana detuvo las obras a partir de 1462, cuando se estaba trabajando en los dos últimos tramos de la nave. No fue hasta el 1606 que se puso la última piedra que permitía el cubrimiento total de la nave. De esta manera se construyó la nave gótica más ancha nunca realizada con una longitud de casi 23 metros.


Tres rosetones, el central mucho mayor que los laterales, permiten aligerar el muro que salva la diferencia de alturas entre la cabecera, concebida para tres naves, y la gran nave gótica.


El espacio existente entre los contrafuertes se aprovechó para construir capillas laterales y las puertas que comunican el templo con el exterior y con las dependencias de la catedral.


En 1961 se vació todo el peso que se había colocado en el momento de la construcción de las bóvedas de la catedral. Aparte de ser una equivocación, pues este peso ayuda a la estabilidad de las bóvedas, se hizo sin ningún miramiento tirado todo lo que se retiraba.


Por suerte, algunas personas de la época lograron rescatar algunos elementos escultóricos de época románica y romana, que se conservan en su mayoría en almacenes y algunos de ellos en el en museo de la catedral .


En el muro de mediodía se abre la puerta de los apóstoles. Su construcción se inició en 1370, pero la guerra civil catalana impidió su finalización. Hasta ese momento se habían hecho las hornacinas y las bases sobre las que se debían alojar las figuras de los apóstoles.


Bajo de las hornacinas vemos una decoración a base de finas tracerías góticas.


Las ménsulas donde se apoyaba el apostolado están decoradas con motivos historiados y vegetales. Las diferencias en su factura hacen pensar en la mano de al menos seis canteros. En la parte exterior del lado izquierdo vemos a un hombre y una mujer que sostienen libros de oraciones. A su lado se representó a un guerrero con cota de malla y casco y un ángel músico. En la siguiente ménsula vemos motivos vegetales. A continuación se representó a Moisés con las tablas de la ley acompañado de Aarón. Nuevamente encontramos motivos vegetales en la ménsula que hay a su lado. En la última vemos a los apóstoles Santiago el Mayor y San Bartolomé con libros y sus atributos en las manos.


En la ménsula interior del lado derecho vemos a un hombre defendiéndose del ataque de un animal fantástico. Entre dos ménsulas decoradas con motivos vegetales, en una de ellas también hay una cabeza de león, podemos ver una donde se representaron a dos ángeles músicos. También vemos en este lado una ménsula esculpida con dos animales fantásticos con cabeza de hombre. La última base está decorada con motivos vegetales y dos caracoles.


En 1434 Antoni Claperós recibió el encargo de hacer las esculturas de los apóstoles, que fueron colocadas en la década de los sesenta del mismo siglo. Estas fueron realizadas en terracota y la fragilidad de este material es la culpable de que hoy en día la fachada esté desnuda. Estos apóstoles estaban mirando hacia el tímpano donde se debía representar la asunción de la Virgen y que no se llegó a realizar.


* Fotografía de Julio Vintró y Casallachs. Archivo Fotográfico Centro Excursionista de Cataluña.

Las esculturas llegaron más o menos enteras hasta el año 1936. A pesar de su erosión, todavía se conservaban in situ. Ante los primeros ataques a edificios religiosos de la Guerra Civil, la comisión de patrimonio de la Generalitat optó por retirarlas de la fachada y así poderlas proteger. El estado de conservación era muy delicado y esta tarea de traslado no se hizo con las garantías necesarias, por lo que las imágenes terminaron desmenuzadas ...


* Fotografía de FIAmatller. Archivo Mas.

Sólo se salvaron dos imágenes correspondientes a San Andrés ya San Judas Tadeo. En 1940, para celebrar el primer año de la victoria franquista se celebró un oficio religioso, en el que las autoridades del momento accedieron por esta puerta. Para la ocasión se devolvieron las dos imágenes a la puerta, pero sorprendentemente se reconvirtieron en San Pablo (a San Andrés le añadieron una espada) y San Pedro (a San Judas Tadeo le añadieron unas llaves). En la actualidad se conservan flanqueando la puerta del museo de la catedral.



En 1975 se decidió terminar la parte superior de la portada, hecha a base de arquivoltas apuntadas.


En el lado norte del templo encontramos la puerta de San Miguel, que comunica la nave con el claustro y la antigua sala capitular. Fue realizada ya en el siglo XVI, manteniendo el estilo gótico. Las finas arquivoltas rodean un tímpano liso donde está la imagen de San Miguel. En una de las arquivoltas encontramos esculpido un halcón. La tradición dice que su dueño era conde Ramon Berenguer II, que fue asesinado por su hermano durante una cacería. Este halcón, durante el funeral voló sobre el presunto fratricida, Berenguer Ramón II, arrancándole la corona. De esta manera todo el mundo se imaginó lo que había pasado. Una vez arrebatada la corona, el halcón murió a los pies de su amo y la ciudad de Girona decidió esculpir esta imagen en homenaje.


En los contrafuertes podemos ver algunas gárgolas esculpidas. Las de la cabecera son lisas o con una sencilla decoración vegetal. En los muros norte y sur podemos ver algunas con bestias salvajes.


Pero la gárgola más conocida es la que encontramos en el ángulo noreste, llamada popularmente "la bruja de piedra". Según la leyenda, esta bruja se dedicaba a tirar piedras a las personas que asistían a la procesión de corpus. Un día, y por intervención divina se convirtió en piedra. Entonces la colocaron en la parte más alta de la catedral para que de su boca no salieran maldiciones, sino agua limpia caída de las nubes.


En el presbiterio encontramos diversos elementos que formaban parte de la antigua catedral románica. Se trata de un fragmento de cancel , reconvertido en ambón, la silla episcopal de piedra y la antigua ara de altar .


También en el presbiterio encontramos dos elementos excepcionales de orfebrería gótica: un baldaquín y un retablo .


A finales del siglo XVI se decide construir un nuevo campanario, que no se finalizó hasta bien entrado el siglo XVIII.


También en época barroca se construye la nueva fachada de la catedral y la imponente escalera de acceso.


Esta fachada no se finalizó hasta la segunda mitad del siglo XX, cuando se llenaron con imágenes de santos todas las hornacinas y se reformó la parte superior del muro.


Para salvar el desnivel existente desde el promontorio donde se alza la catedral hasta el nivel del suelo del resto de la ciudad, se construyeron toda una serie de dependencias que además de cumplir esta función, servían como almacenes de la canónica. Parte del claustro y del actual museo de la catedral están construidos sobre estos sótanos.


Destacan dos grandes salas cubiertas con bóvedas de cañón.


En algunas de estas estancias vemos excavadas varios silos y cisternas, que durante la exposición de Tiempo de flores de 2014 fueron llenadas de flores.


Lamentamos que este sea el único momento en que se abren al público, pues los montajes florales ocultan en muchos casos las características del espacio. Estaría bien adaptar estas salas para poderlas incluir en la visita del conjunto catedralicio.


Desgraciadamente, en el interior de la catedral no se permiten tomar fotografías y en caso de querer hacer un reportaje te piden el pago de una tasa, ignorando que los derechos son del autor y no de los propietarios de las obras de arte . Las que puede ver en esta web se realizaron aprovechando una visita organizada por el servicio religioso de la Universidad de Girona. Por este motivo no son todas las que nos gustaría haber podido hacer y algunas no tienen la calidad deseable, pero permiten hacerse una idea del edificio y de los tesoros que conserva.

A continuación tenéis la planta de la catedral, donde hemos marcado con diferentes colores los otros puntos de interés. Haga clic sobre la imagen para acceder a ellos.


Catedral de Santa Maria Tresoro de la catedral Palacio Episcopal Claustro Torre de Carlemany Elementos litúrgicos y decorativos Selecciona una parte del edificio