Provincia de Girona


Castillo de Sant Joan
(Lloret de Mar, La Selva)

  41º 41,645'N ; 2º 50,335'E    



Los orígenes del castillo no están nada claros debido a la poca documentación que se ha conservado. Se cree que a mediados del siglo X era una de las posesiones de los vizcondes de Cabrera. Gracias a una alianza matrimonial, pasó a manos de la familia Montpalau. Ya tenemos constancia que esta familia era la propietaria en el año 1079, cuando se consagró la iglesia del castillo, dedicada a San Juan.

Castillo de Sant Joan

En el siglo XII el castillo fue cedido en dos testamentos a la catedral de Girona. En 1367 el obispo de Girona se vendió el castillo a Guillem Ramon de Lloret debido a los constantes ataques de los genoveses.

El año 1805 la armada británica, tras la victoria conseguida en Trafalgar, bombardeó la torre, causando grandes desperfectos. Por este motivo el castillo fue abandonado y poco a poco se fue hundiendo. 

En el verano de 1964, en plena fiebre constructora debido al incipiente turismo, se destruyeron algunos sectores del castillo. Para poder abrir un camino se partió el castillo en dos, destruyendo la base de la torre maestra, una sala y un silo. Entre 1990 y 1992 se procedió a reconstruir la torre maestra y a consolidar los muros perimetrales.

Castillo de Sant Joan

El recinto de murallas tiene planta triangular, con la torre maestra en el sector de mediodía. Gracias a fotografías de principios del siglo XIX sabemos que tenía planta circular, unos 18 metros de altura y un diámetro interior de más de cinco metros.

Torre maestra

También se conservan restos de los muros perimetrales de algunas estancias del castillo, una cisterna y tres peldaños.

El castillo es fácil de encontrar si utilizas un navegador GPS, por que no hay ningún cartel que indique como llegar. Una vez llegué a los pies de la torre me sorprendió ver una taquilla y un señor que vendía entradas a 3 euros. Hace años que el ayuntamiento de Lloret de Mar intenta cambiar la imagen del municipio, a menudo asociada a fines de semana llenos de turistas ingleses y alemanes borrachos por sus calles. Y yo me pregunto; ¿es esta la manera más adecuada de cambiar la imagen? Tienen un patrimonio cultural que no se promociona y los pocos "turistas" que llegamos hasta el castillo nos encontramos con que debemos pagar una entrada totalmente abusiva teniendo en cuenta lo que allí se puede ver y sus costes de mantenimiento. Recordamos que la torre está reconstruida casi en su totalidad y que la superficie del castillo a duras penas llega a los 400 metros cuadrados... Hay que promocionar estos rincones, especialmente si a más del monumento en cuestión podemos disfrutar de una bella vista y potenciar su visita. Ahora mismo ni se promociona ni se potencia su visita...