Provincia de Girona


Castell de Palmerola
(Les Llosses, Ripollès)

42º 9,368'N ; 2º 5,053'E    




Inicialmente se trataba de una Domus o casa fuerte propiedad de la familia Palmerola, que dependía de la baronía de la Portella. Su dominio estaba dentro del condado de Cerdaña, hasta que a mediados del siglo X a pasar a formar parte del condado de Berga. Finalmente, a principios del siglo XI se anexionó el condado de Besalú.

A partir del siglo XIII se transformó en castillo y pasará a estar documentado como tal en los escritos de la época.

El castillo fue inicialmente una posesión de la familia Portella, hasta que por el matrimonio de la Marquesa de Saportella de la Portella con Pere VI de Fenollet, pasó a esta saga, que eran vizcondes de IIla y Canet. Posteriormente pasó a la familia Pinós-Mataplana por la boda de la marquesa de Fenollet con Pere Galceran II de Pinós. En 1465 Galzeran VII de Pinós enfeudó a Joan de Palmerola esta fortaleza como compensación por las obras de de reconstrucción y mejora que ésta había hecho en castillo en 1437. Le nombró castellano, concediéndole el control del castillo y todas sus posesiones. A partir de este momento el poder de los Pinós fue disminuyendo y en cambio aumentaba el de los Palmerola, sin que se conozca el motivo concreto.

Después de los Palmerola, tuvieron el control del castillo los Alemany-Descatllar y en 1731 pasó a manos de los Despujol, que 1767 recibieron de Carlos III el título de marqueses de Palmerola. En la década de los sesenta del siglo pasado, Josep Despujol, reformó el castillo dotándole el aspecto actual, un poco fantasioso.


Del castillo románico se conservan pocos restos, pues ha sido profundamente reformado a lo largo de los siglos. En la última restauración se le ha devuelto el aspecto de fortaleza, ya que con las reformas realizadas a partir del siglo XV, tenía más la apariencia de masía que de un castillo. De todas formas, la falta de un estudio cuidadoso del monumento, hace que no se pueda interpretar correctamente su historia constructiva.

El castillo se encuentra estructurado en tres cuerpos, con la fachada orientada hacia el sur-oeste. En el sector más occidental se abre la puerta de acceso, formada por un arco de medio punto rebajado. Las ventanas de este sector son a partes iguales antiguas y de nueva factura, colocadas de forma simétrica. Protegiendo la puerta hay un matracan moderno.

El cuerpo central, fruto de la restauración se alza por encima de los demás y está coronado por almenas, lo que le confiere un aspecto de torre.


Las ventanas en forma de aspillera del piso inferior son de factura moderna, como el escudo que hay sobre el estrecho balcón del primer piso.


En el sector de levante encontramos una estructura semicircular, que algunas fuentes han interpretado como el ábside de la capilla del castillo, dedicada a San Miguel. Esta suposición no parece muy fundamentada y todo apunta a que se trataba más bien de una torre defensiva que de la cabecera del templo. El tipo de aparato y la falta de otros elementos arquitectónicos a su alrededor hace pensar que ésta no era la ubicación de la capilla.

Delante del castillo se levanta la capilla parroquial de Sant Vicenç .