Provincia de Girona


Castillo de Sant Iscle
(Vidreres, La Selva)

41º 47,092'N ; 2º 48,456'E    



La primera referencia escrita que hemos encontrado del castillo de Sant Iscle es de 1194, en un documento que establecía la paz entre Ermengol VIII de Urgell y el vizconde Ponç III de Cabrera, casado con la hija del conde de Urgell y por lo tanto era el cuñado de Ermengol VIII.


El castillo de San Acisclo era una propiedad de la familia Cabrera, aunque Guerau V lo donó en feudo a la orden del Temple.

Los restos más antiguos del castillo datan de finales del siglo XI y principios del XII. Corresponden a la base de una gran torre circular ubicada en el centro del castillo y de más de 7 metros de diámetro.


Esta torre fue derribada parcialmente en el siglo XIII y se aprovechó su parte inferior como base de un patio o distribuidor al que se abren las nuevas estancias.


Este castillo se construyó en un lugar donde ya había ocupación humana, como lo demuestran los enterramientos que se encontraron durante unas campañas de excavación y que están datados entre los siglos IX y X.

En el siglo XIII se construye un nuevo castillo, que es básicamente el que podemos ver en la actualidad. Tenía planta cuadrada, aunque un poco irregular y protegido externamente por un valle.


En cada uno de sus ángulos había una torre circular.


La torre que se ha conservado en mejor estado se encuentra en el sector sureste. Esta tiene una altura aproximada de 15 metros y estaba dividida internamente en tres pisos. Quedan todavía los encajes de las estructuras de madera que servían para hacer estas divisiones. El techo del último piso es el único que era de piedra, con una apertura para poder salir en la azotea.


Las torres del lado este son las mejores conservadas y en ellas podemos ver las puertas que desde el piso superior permitían el acceso al camino de ronda.


Se accedía al castillo por el lado oeste. Al atravesar la muralla se accedía a una gran sala rectangular.


En el extremo sur de esta sala podemos ver tres ventanas en forma de aspillera.


Desde esta estancia podemos acceder al antiguo distribuidor, que permitía acceder a las habitaciones del sector este, a una gran estancia del sector sur y a las pequeñas salas del lado norte. También es lógico pensar que en este espacio existía una escalera de piedra, que permitía el acceso al piso superior.


Dos de los lados del patio eran porticados, como se puede deducir de los restos de arco de medio punto y pilares que se han conservado en los lados oeste y norte.


En las cámaras del lado norte se localizaron 8 silos excavados en la roca, hechos entre los siglos XII y XIV.


Precisamente en el siglo XIV se construye todo un nuevo edificio adosado al muro oeste.


En el muro oeste se conserva una ventana de medio punto y un derrame.


Esta ampliación supuso la desaparición del principal acceso al castillo y se construyó uno nuevo en el muro sur, junto a la torre sureste.


Un siglo más tarde se vuelve a reformar el castillo, compartimentando las estancias para hacer las habitaciones más pequeñas. También se construye una cisterna bajo la gran sala del lado sureste.


La aparición de las armas de fuego hace necesario reforzar las defensas del castillo, aumentado el grosor de las murallas y de las torres. Esta reforma quedó inacabada, como se puede ver en la torre suroeste, pues el castillo se abandonó en el siglo XVI.


Sólo se finalizó la reforma del muro este.


También en este momento se reforma el edificio adosado al oeste con la idea de convertirlo en un palacio. Es en este momento que se abre un gran portal en el muro norte, sobre el que se abrió una ventana de considerables dimensiones.


Precisamente junto al muro oeste del palacio y fuera del recinto fortificado, encontramos los restos de la antigua capilla de Sant Iscle .