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Provincia de Girona
Castillo de Monells
(Cruïlles, Monells y Sant Sadurní de l'Heura, Baix Empordà)
41º 58,480'N ; 2º 59,944'E
La primera noticia del lugar de Monells que nos ha llegado, data del año 922,
en un precepto del rey Carlos el Simple. El castillo no aparece documentado hasta dos
siglos más tarde. Era una posición estratégica, debido a que todavía se
encontraba en el condado de Girona, pero cerca de la frontera con el condado de Empúries, en
uno de los caminos que comunicaba los dos condados. También confluían los
intereses del obispado de Girona que tenía establecida una de sus residencias
en el
castillo de Bisbal. Fruto de este valor estratégico, en el año 1103 se
trasladó a esta población el mercado semanal que hasta entonces se realizaba
en Anyells, uno de los vecindarios de Corçà. El mercado se celebraba en la
bella plaza porticada, el elemento más visitado y conocido del pueblo.
Los señores de Monells pasaron a formar parte de la familia Palau en el siglo
XIII. Posteriormente Ramon de Palau se casó con Elisenda de Bas. Esto comportó
que su hijo, Simó, se convirtiera en vizconde de Bas a partir de 1243. Al morir Simó,
el año 1247, heredó el vizcondado y el resto de posesiones su hija Sibila,
cuando todavía era menor de edad. Esta se casó con el conde Hug V de Empúries.
A la muerte de éste, Sibila vendió el vizcondado de Bas y otras posesiones,
entre las que se encontraba el castillo de Monells, al rey Pere el Grande. Se
cree que lo hizo como una represalia contra su hijo y heredero Ponç V, con el
que estaba enemistada. Años más tarde, en 1285, el rey devolvió a Ponç V estas
posesiones en gratitud por los servicios que el conde prestó durante la
invasión de Felipe III de Francia.
Durante el siglo XIV se produjeron varias confrontaciones entre la corona y el
condado de Empúries, pasando el control del castillo de unas manos a las otras.
El 22 de diciembre de 1484 los remences tomaron el castillo de Monells y el
castillo de Empordà. Posteriormente, serían encarcelados y ejecutados.
Del castillo no se han conservado demasiados restos. La construcción de
viviendas en la zona no ha ayudado demasiado a la conservación de elementos de
la antigua fortaleza. Los más destacadas se encuentran en la conocida como Plaza
del Castillo. Se trata de un lienzo de muralla, que llega hasta los 4 metros
de altura en el punto más elevado. En él se abren grandes saeteras.
El núcleo de población que se construyó alrededor del castillo y de la plaza
porticada, fue defendido por murallas, de las que todavía quedan algunos
lienzos, torres y un portal en el sector de levante.
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