Provincia de Girona


Castillo de Farners
(Santa Coloma de Farners, La Selva)

41º 51,618'N ; 2º 37,874'E    



Situado en un punto estratégico del paso entre los valles de la Selva, Vallès y de Vic, se alza uno de los castillos más notables de la zona, junto al de Montsoriu. Aparece documentado por primera vez en el año 1040 como posesión del conde de Barcelona. Ramón Berenguer I lo cedió al vizconde Ramon Folc de Cardona, después de que éste le jurara fidelidad. Este a su vez lo cedió a un castellano. Con el paso de los años los caballeros de Vilademany llegaron a poseer el dominio y la jurisdicción, si bien el castillo continuaba en manos de los vizcondes de Cardona.


El castillo fue construido a principios del siglo XI. Fue restaurado a finales del siglo XX, reconstruyendo la parte superior del muro norte, la más dañada a lo largo de los siglos. Es por este motivo que las almenas de este muro son mucho mayores que en el resto del recinto, para diferenciarlos claramente de los originales.


Está formado por una torre maestra de planta circular y unos 12 metros de altura, rodeada de un recinto de murallas, que la protegían, similar a los castillos de Cruïlles o de Beuda.


Los muros de la torre tienen una anchura de unos 2,30 metros y un diámetro superior a 8. Está coronada con almenas, bajo los cuales se abren algunas aspilleras.


La puerta de acceso a la torre se encuentra a unos siete metros de altura y se podía acceder gracias a una estructura de madera.


El recinto amurallado tiene planta trapezoidal para adaptarse al terreno. Sus muros llegan a tener una altura de 8 metros, de los que son románicos los primeros 4. La diferencia constructiva entre ambas etapas se puede ver claramente gracias al aparato utilizado. Mientras que en la parte inferior los sillares son de mayores dimensiones y distribuidos en hiladas más o menos regulares, en la parte superior los sillares son más pequeños y colocados irregularmente.


Los muros estaban defendidos por numerosas aspilleras en la parte inferior y coronados por almenas. Un camino de ronda, restaurado y ampliado para permitir el paso de los turistas sin peligro, rodeaba el recinto por la parte interior de los muros.


En el lado oeste se abre la puerta de acceso al castillo. Está formada por un arco de medio punto adovelado.


Para acceder al castillo hay que subir por unas escaleras excavadas en la propia roca.


En el muro norte, encontramos otra puerta de menores dimensiones y arco rebajado.


Del resto de dependencias del castillo no se ha conservado prácticamente nada, sólo la base de los muros que delimitaban algunas estancias.


En el cerro que hay justo en frente del castillo se alzaba una torre de vigilancia, de la que sólo quedan unas cuantas piedras de lo que era uno de sus muros. Como en el caso del castillo, para acceder a ella había que subir por unos escalones excavados en la roca.


Entre ambas fortificaciones se ha conservado una gran cisterna.


A los pies del castillo encontramos el santuario de la Virgen de Farners .