Provincia de Girona


Castillo de Esponellà
(Esponellà, Pla de l'Estany)

42º 10,752'N ; 2º 47,444'E     




Los orígenes de este castillo los encontramos cuando era tan sólo una torre de vigilancia, propiedad de los Creixell de Borrassà. Está situado sobre una colina rocosa en la orilla izquierda del río Fluvià, por donde circulaba una importante vía de comunicación entre el Empordà y el Ripollès y la Cerdanya. Su estratégica posición le permitía controlar el llano de Esponellà, así como el acceso a Banyoles.


En 1250 el rey Jaume I autorizó a la familia Parera la construcción de una fortaleza, que estaría bajo la jurisdicción de los señores de Vilademuls.


En 1381, por orden de Pere III, el castillo pasó a tener un término jurisdiccional propio, dando así origen a la baronía de Esponellà. El control del castillo cayó en las manos de Guillem de Coltaller, que era el médico del monarca.

En el siglo XV, la baronía y por lo tanto el control del castillo pasó a manos de los Corbera. Posteriormente pasó a la familia Muntanyà y finalmente los Berard. Gaspar de Berard y de Cortiada fue uno de los defensores de Barcelona durante la Guerra de Sucesión. Terminada la guerra huyó a Viena, donde el emperador Carlos VI de Austria reconoció sus acciones con el título de barón de Esponellà, título que reconoció Felipe V en 1726. Posteriormente el castillo pasó por las manos de los Fluvià , los Carpi y de los Fortuny hasta que fue abandonado a finales del siglo XVIII.


El castillo tiene una planta aproximadamente triangular. Se accedía a él por una torre circular, situada en el extremo sureste.


Para superar el foso exterior hay que atravesar un pequeño puente de piedra.


El ángulo nordeste estaba defendido por una gran torre rectangular.


La zona noble del castillo se situaba en la parte central. Se conservan los restos de varias estancias, entre ellas una gran sala.


También se pueden encontrar dos cisternas, destinadas a recoger el agua de la lluvia.


El estado de abandono, a pesar del acondicionamiento que se hizo hace unos años para su visita, hace que sea muy peligroso circular por su interior, pues la espesa vegetación impide ver el suelo en muchas partes. Es necesaria una limpieza de las malas hierbas para dignificar estas milenarias ruinas ...


Se tiene constancia de la existencia de una capilla dedicada a la Virgen de la Esperanza, documentada desde 1495 y muy venerada en la zona. En 1647 se dejó de decir misa, después de que el rector de Esponellà fuera asesinado allí mismo.