Provincia de Girona


Castillo y Mare de Déu de Argimmon
(Riudarenes, La Selva)

41º 49,834'N ; 2º 38,128'E    



El castillo de Argimon aparece documentado por primera vez en el año 925. Es probable que el topónimo de Argimon sea de origen germánico y que fuera el primer señor del castillo o un habitante de la zona lo que llevara ese nombre. Los vizcondes de Cabrera fueron los señores del castillo al menos desde el siglo XI, cuando encontramos documentados varios juramentos de fidelidad entre los vizcondes y los condes de Barcelona. En 1367 Bernat III de Cabrera se enfrentó con el rey Joan I, el cual hizo asediar y destruir el castillos de Argimon y de Castelló de Bas.


Del castillo sólo se ha conservado una torre de planta cuadrada, edificada en el siglo XIII. Probablemente tenía una altura de tres plantas. Se accedía a ella por una puerta abierta en el muro sur a la altura de la planta intermedia, los restos de la que aún nos permiten entrar en el interior de la torre.


Aunque podemos ver parte de la bóveda de cañón del piso superior.


La iglesia, dedicada a la Virgen, era la capilla del castillo. Aunque muy probablemente ya existía en los siglos X o XI, no encontramos ninguna noticia documentada hasta el año 1218. En 1420 se quemó, si bien se mantuvo el culto. No fue hasta el siglo XVIII que se decide rehacer el templo, ocupando parte del espacio del antiguo castillo, destruido en el siglo XIV.


El santuario aún conserva algunas partes del templo construido en el siglo XI.


El templo consta de dos naves, de pequeñas dimensiones y cubiertas con bóveda de cañón. La cabecera se orienta al sur, con el fin de adaptarse a la morfología del terreno. De hecho en el muro norte podemos ver la roca de la montaña como penetra en las naves. La del lado este tiene una planta prácticamente rectangular, en cambio la del lado oeste es prácticamente cuadrada, y acabada en un ábside semicircular bastante irregular.


Se accede al templo por el este, donde hay un sencilla puerta hecha con dos arcos de medio punto adovelados y en gradación.


Encima encontramos una espadaña de un solo ojo, muy esbelto, y probablemente edificado o reconstruido durante las reformas del siglo XVIII.


Vale la pena acercarse al santuario y subir a su tejado para disfrutar de unas bonitas vistas de la comarca de La Selva.