Provincia de Girona


Sant Julià de Boada
(Palau-Sator, Baix Empordà)

41º 59,217'N ; 3º 7,375'E     




Se trata de una de las edificaciones prerrománicas más importantes del Baix Empordà, pues se ha conservado en buen estado a pesar del paso de los siglos.


Las noticias antiguas de este templo se confunden con el vecino de San Feliu de Boada, pues en muchos documentos sólo aparece el topónimo. Esta duda ya la tenemos en el documento más antiguo que conservamos, que data del 889 y es un precepto del rey Odón, donde otorga unas posesiones, entre ellas Boada, al monasterio de Sant Pau de Fontclara.

Ya en época medieval se van discerniendo con más facilidad que escritos hablan de un templo y cuáles de otro. En 1131 el conde Ramon Berenguer III lo donó a la sede de Girona en su testamento.


Debido a los pocos parroquianos que tenía, en 1638 fue unida a la parroquia de Fontclara. Esta situación no duró ni un siglo, pues en 1734 se abandonó el culto por el mal estado de la construcción, que en 1835 fue privatizada y convertida en bodega o establo. En 1931 fue declarada monumento nacional, pero esto no impidió que se continuaran desarrollando tareas ganaderas en su interior, hasta que finalmente en 1958 fue adquirida por la Diputación de Girona. En 1982 se iniciaron las obras de restauración que le han dado el aspecto actual. Destaca la poco acertada puerta del lado sur. Por un lado se ha puesto una puerta metálica que desentona con todo el edificio y por otra parte, se le ha dado una forma de arco de herradura que se desconoce si originariamente lo tenía, pues la puerta se modificó el largo de los siglos.


El templo que podemos contemplar fue construido en dos momentos diferentes, como se pone de manifiesto en el muro de mediodía, donde podemos observar dónde acababa el primitivo templo, edificado entre los siglos IX y X. Probablemente, pronto se hizo necesario ampliar el templo y se construyó el sector más occidental.


La iglesia tiene una sola nave dividida en dos tramos separados por un arco fajón de herradura, construido durante la ampliación del templo.


También es de herradura del arco triunfal que da paso al ábside trapezoidal. En este caso el arco tiene un radio sobrepasado, pero menos que el toral.


El arco triunfal del ábside tiene dos impostas, que están decoradas con triángulos invertidos, conocidos como dientes de león.


En la parte interior del arco se practicó un gran encaje para ubicar una viga con cortinajes o un cancel, habitual en los templos visigodos o mozárabes y que permitía la separación entre la parte divina y la parte terrenal del templo.


El eje de la nave está desviado hacia el sur, como puede verse en el ábside. En la parte central de este se abre una ventana alargada y de un solo derrame.


Las bóvedas de la nave y del ábside son de medio punto sobrepasadas. En algunos puntos aún se conserva el encañizado.


En la bóveda del ábside todavía se conservan restos de pintura mural, datadas en el siglo XII y desgraciadamente en muy mal estado de conservación. Representan el Cristo en Majestad rodeado por el Tetramorfos.


De la imagen sedente de Jesús sólo se conserva la parte inferior y el brazo derecho en actitud de bendición. Del Tetramorfos sólo se ha conservado parte del león y el nimbo de San Lucas.


El resto de pinturas del ábside fueron arrancadas y trasladadas al Museo de Arte de Girona, donde desgraciadamente no se exponen al público. No entendemos esta decisión, teniendo en cuenta los pocos ejemplos de pintura románica que se exponen en las salas del museo.

En los fragmentos conservados en el museo podemos las pinturas que había en la bóveda y en el muro de tramontana. Allí se pueden ver las imágenes de los doce apóstoles, sentados en cojines y con libros en las manos. En un segundo registro y enmarcadas dentro arcos de medio punto, se representaron las escenas del nacimiento de Cristo y la anunciación a los pastores. Su estado es muy fragmentario.

En el lado sur del ábside se representó la Anunciación a María, y la Virgen con el Niño rodeados por unos personajes.

En el resto de paredes del templo se pueden ver pocos restos de policromía, que impiden su interpretación.


El suelo conserva el enlosado original con piezas rectangulares de piedra arenisca.


El campanario, construido a partir de tres pilares se encuentra en la parte de la cabecera.