|
Provincia de Girona
Villa condal de Besalú
(Besalú, Garrotxa)
42º 12,052'N ; 2º 42,206'E
La villa de Besalú es el testigo de un antiguo condado
que tuvo una fuerte influencia en el principado de Cataluña,
especialmente desde que Guifré el Pilós lo cedió a su hermano Radulf. A partir
de este instante el condado fue aumentando su poder e incluso fue sede episcopal
en el siglo XI, pese a que durante muy poco tiempo. Al morir el conde Bernat III,
al no tener descendencia, el condado fue anexionado al de Barcelona a través
de un matrimonio.
El entramado de calles de la población se fue forjando
dentro los diferentes recintos fortificados. El primero se encontraba alrededor
del castillo, situado en el cerro de Santa Maria. Se conserva el Portal de la
Força, algunos fragmentos de muralla y las bases de una torre circular.
En el
siglo XII se construyó el segundo anillo de murallas que llegaba hasta el río
Fluvià. La última muralla se construyó ya entrado el siglo XIV y será la que
acabará configurando el entramado del actual casco antiguo.
Uno de los elementos más característicos de Besalú es el
puente medieval. Las primeras noticias que de él se pueden encontrar datan del 1075. Con
la construcción de la tercera muralla se modificó su aspecto. Está formato por
siete arcos y tiene 105 metros de longitud. Destaca su forma en ángulo debido a
que sus pilares están sustentados sobre rocas naturales. Dos de sus ojos y la
torre central fueron volados durante la guerra civil.
Los monumentos románicos más destacados son el Monasterio de Sant Pere, la iglesia de Sant Vicenç, la
canónica de Santa Maria, el hospital de Sant Julià la iglesia de Sant
Martí de Capellada o la capilla de Santa Fe.
Al tratarse de una villa con un notable poder político
entre los siglos XI y XIII, se nutrió de importantes edificios civiles. Merece
mención la casa Llaudes o de los Cornellà del siglo XII. Originariamente era de
la familia Cornellà (de Cornellà de Terri), pero en el siglo XV pasó a manos de
los Llaudes, de aquí que se la conozca con los dos apellidos. El elemento más
notable es su patio interior, que ya adelanta las características que tendrán
los patios de las casas nobles catalanas durante la época gótica. Destaca su
galería formada por arcos de medio punto. Podemos encontrar varias dependencias,
la mayoría muy modificadas, que están cubiertas con bóveda de cañón y con puertas
o ventanas románicas También vale la pena mencionar el edificio de la Curia
Real. Se trata de un edificio noble, de época gótica, con una puerta dovelada
y dos ventanas con columnas y sencillos capiteles.
El acceso al edificio se hace
a través de un patio con arcos. Destaca la sala gótica con arcos ojivales y un
artesonado del siglo XIV. No se debe dejar de visitar la plaza Mayor dónde podemos
ver notables edificios con pórticos de arcos de medio punto. Justo al lado, en la calle Tallaferro, podemos ver un edificio restaurado que tiene un pórtico en la parte baja
y ventanales con doble columna en el piso superior.
En la misma calle, unos metros más arriba, podemos encontrar un edificio de
época románica, de finales del siglo XIII. El interior ha estado totalmente
reformado a lo largo de los siglos, pero en la fachada todavía se pueden
observar sus trazos románicos. En la planta baja encontramos la puerta de
acceso, formada por un arco de medio punto realizado con grandes dovelas.
A su lado podemos ver una saetera. Una moldura muy deteriorada separa la
planta baja del primer piso. En esta planta se abrían dos ventanas tríforas,
que aún eran visibles a principios del siglo XX, però que actualmente han
sido substituidas por unas ventanas rectangulares. Por encima de esta
planta, encontramos otra de construcción posterior.
|