Provincia de Barcelona


Castillo de Taradell
(Taradell, Osona)

41º 51,930'N ; 2º 18,627'E      




Las primeras noticias del término de Taradell las encontramos en 893, en un documento de compraventa realizado entre Tendefred I y su esposa y el obispo de Vic.


El castillo de Taradell era una posesión de los condes de Barcelona a principios del siglo XI, cuando Ramón Borrell lo donó a su mujer Ermessenda. También fue utilizado como dote por Ramón Berenguer III, que lo cedió a su hija Ximena en 1107. Como no tuvo descendencia, a su muerte volvió al patrimonio de la casa condal de Barcelona.

Desde el año 1002 tenemos constancia de la existencia de un señor de Taradell, en este caso Ató. No se conoce ningún documento de vasallaje de esta familia respecto a los condes de Barcelona, ​​que eran los propietarios. Los Taradell, tampoco residían en el castillo, que hasta los siglo XII era governado por alcaides.

A partir de este siglo y hasta mediados del XVII, el castillo pasa, gracias a un matrimonio, a manos de los Vilademany.


El castillo, se construyó inicialmente para realizar las funciones de defensa, pero en el siglo XVI perdió este valor al ser construida la Torre de la Plaza en la villa de Taradell. A partir de este momento, el castillo es más bien una masía que una fortificación, lo que provocó su progresivo abandono y por tanto su destrucción.


Actualmente, el Castillo de Taradell es también conocido como el Castillo de Can Boix por estar cerca de la masía del mismo nombre. Fue construido encima de una peña que se alza sobre una cavidad rocosa.


Tras unas obras de consolidación, se pueden apreciar fragmentos de sus muros de los siglos X y XI que se adaptan al perfil irregular de la roca. Estos muros están hechos con sillares poco debastados, que tienden a crear hileras más o menos horizontales.


En el sector noroeste encontramos los restos de una torre circular, que se alza directamente sobre la roca. Tiene un diámetro exterior de aproximadamente 6,5 metros y se cree que tenía una altura de unos 9 metros. No era demasiado alta, pues la posición predominante del castillo no requería que fuera muy alta. Se cree que estaba dividida en dos plantas ya juzgar por los elementos de derribo que se encontraron en su interior, estaban cubiertas con bóvedas de piedra. A partir del siglo XIV deja de utilizarse y se irá derribando poco a poco hasta el estado actual.


En el sector norte encontramos otra de las estancias importantes del castillo. Se cree que corresponde a la antigua capilla de la Santa Creu, que encontramos documentada en diferentes escritos entre los siglos XII y XVI. Su orientación es canónica de este a oeste, con un ábside truncado. Durante unas campañas de excavación realizadas en la década de los ochenta del pasado siglo, se localizó una gran piedra en el sector de levante de esta estancia, que parece corresponderse con la base del altar. Desgraciadamente, hoy en día este espacio está cubierto de vegetación.


Se accedía al templo por dos puertas, una situada en el extremo suroeste, que permitía el acceso desde el exterior de la fortificación y otra en el sector sureste, que comunicaba con el interior del castillo .

Su muro de tramontana, que coincide con la muralla del castillo, tiene características constructivas muy similares a las de la torre. En la parte superior todavía podemos ver un fragmento de opus spicatum.



Para documentos antiguos sabemos que se abrían tres ventanas de una derrame, de las que sólo queda una.


En el sector noreste encontramos otra estancia, de planta cuadrada y de la que quedan muy pocas hiladas de sillares en sus muros. No está clara su función, pues algunos estudiosos afirman que podría tratarse de una despensa de alimentos, mientras que otros afirman que es la base de una torre mencionada en un documento de 1398. Esta segunda hipótesis tiene bastante sentido , pues se encuentra en el punto más elevado del castillo y en un lugar que domina claramente todo el puertoo de Taradell.