Provincia de Barcelona


Castillo de Balsareny
(Balsareny, Bages)

41º 52,243'N ; 1º 52,904'E      




La primera noticia documentada que tenemos del castillo data del año 951, cuando lo encontramos en documentos del monasterio de Sant Benet de Bages y también del obispado de Vic que hacen referencia al lugar de Balsareny. Posteriormente también se encuentra citado en documentos del año 966 y 990 con el nombre de Castrum Balciarenno.


El año 1009 un tal Guifré y su esposa Ingilberga compraron Balsareny, pasando a ser el señor del lugar. Su hijo, Bernat Guifré, lo dejó en testamento 1045 a su hermano Guillem, que lo tenía infeudado por el conde de Osona. Años más tarde, en 1063, es el conde de Barcelona, ​​Ramón Berenguer I quien infeudó el castillo a los hermanos Bernat y Miró Riculf. Entre el 1143 y el 1281 constan como señores del castillo una familia llamada Balsareny o de Villalonga. En 1281 Ramon de Peguera compró el término y el castillo. Posteriormente pasó por las manos de las familias Oliver, Corbera, Martín y finalmente a los marqueses de Alós, actuales propietarios y barones de Balsareny.


En 1833 el castillo sufrió un incendio que destruyó parte de sus estancias. En 1888 se comenzó su restauración y adecuación para los nuevos usos residenciales. Ya en 1950 se realizaron las últimas reformas, pocos años antes que los propietarios actuales decidieran dejarlo de utilizar como residencia habitual.


La construcción actual corresponde a la reforma que se realizó en el siglo XIV, con una estructura de palacio fortificado. Tiene planta pentagonal y las estancias se distribuyen alrededor de un patio central, reformado en el siglo XVI, momento al que corresponde la galería superior.


Accede al patio por un gran portal dovelado abierto en el muro este.


Algunos estudiosos defienden que el ala norte se corresponde con el primer castillo y que posteriormente se añadieron las tres otras alas, conformando el edificio actual.


En el muro de levante de la planta baja se pueden ver una hilera de sillares dispuestos en vertical, entre dos hileras de piedras más alargadas dispuestas en horizontal. Es un motivo que encontramos en varios edificios de los siglos X y XI, lo que nos hace pensar que al menos este muro ya formaba parte de una construcción anterior.


Esta hilera de sillares se encuentra en una gran sala, actualmente cubierta con bóvedas de piedra, pero que inicialmente estaba cubierta con una estructura de madera apoyada en grandes arcos de diafragma apuntados. Esta sala, actualmente se utiliza para alojar eventos sociales y celebraciones, era en realidad la bodega del castillo.


En la sala adyacente, que antiguamente servía para alojar los animales, se conserva una antigua bota de vino.


Esta sala también conserva los arcos de diafragma apuntados originales, si bien el techo de madera también ha sido sustituido por techos de piedra o baldosas.


Las dos salas se comunican mediante un arco de medio punto abierto en el muro, que por su rudeza, parece haber sido realizado a posteriori a la construcción del muro, lo que confirmaría la existencia de un edificio primitivo, que fue ampliado posteriormente.


El resto de dependencias de la planta inferior no son accesibles para el público y están reservadas al uso de sus propietarios. Por este motivo y por que no hemos encontrado bibliografía al respecto, no podemos ofrecer más detalles de cuáles son sus características o bien sus antiguos usos.

Una escalera adosada al muro este del patio interior nos lleva a la primera planta, donde se encuentra la gran sala noble, donde se conservan algunos cuadros y numerosos libros antiguos.


Desgraciadamente los propietarios del castillo, los barones de Balsareny, no tienen ningún interés por este edificio y aún menos por los tesoros que hay en su interior. En numerosas ocasiones han denegado el estudio de los libros que se conservan, ni siquiera para poder hacer una catalogación. Apenas permiten algunas visitas guiadas al recinto. Es una verdadera lástima tener un patrimonio así y no sentirse orgulloso de él y no hacer todo lo posible para conservarlo.

El resto de las dependencias de este espacio han sido muy alteradas en época moderna para adaptarlas a los diferentes usos familiares.


Sorprende encontrar la cocina en una de las estancias de este primer piso, pues era más habitual encontrar esta estancia en la planta baja. El motivo es que se trata de una cocina moderna y no responde a la ubicación medieval.


El castillo tiene un camino de ronda protegido por almenas en el que se abren aspilleras.


El castillo tiene numerosas ventanas de inspiración gótica, pero muchas de ellas han sido añadidas durante las restauraciones y adaptaciones a los nuevos usos del castillo.


Si que son originales las ventanas de un solo derrame que encontramos en el piso inferior.


Durante la Guerra Carlista de 1837 el castillo fue reforzado con una muralla exterior, que tenía torres circulares en los ángulos. De este segundo recinto fortificado quedan todavía bastantes restos, pero de poca altura.


Junto al castillo, encontramos la capilla de Santa María , inicialmente dedicada a Sant Iscle, construida en el siglo XII.